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jueves, 24 de enero de 2013

Hablemos de mi relación con los libros

El post de hoy va a ser un poco bastante off topic, pero entre mis propósitos de año nuevo se encuentra el de escribir en el blog al menos una vez al mes y no abandonarlo del todo mientras atiendo a otros proyectos más importantes. 

Hablemos, pues, de mi relación con los libros...

Podría definirla como la relación que tendría con un amante ocasional: periodos pasionales en los que somos uno alternados con periodos más fríos de encuentros breves y menos intensos.
Ahora me encuentro en uno de los primeros (no con un amante, con los libros).

Desde que aprendí a leer, que no fue el día que me enseñaron que la m con la a es ma sino aquel en el que cogí un libro por mi propia voluntad y me senté tranquilamente a disfrutar con lo que tenía que contarme (La isla del tesoro, lo recuerdo como si fuera hoy); desde que aprendí a leer, decía, los libros han sido mis amantes ocasionales. Y como tales, acudo a ellos cuando los necesito.

Mi carné de la biblioteca tiene unos 17 años. Bueno, realmente no era una biblioteca, era el Bibliobús, soy de pueblo y allí no había esas modernidades. Empecé a usarlo de verdad cuando un joven profesor de Literatura (aire fresco en un colegio de curas donde la media rondaba los 50 años) me descubrió el romanticismo terrorífico de Edgar Allan Poe. Cuando llegó el día que pasaba el Bibliobús, me presenté ante mi querida bibliotecaria y le dije que yo quería el libro donde apareciera el cuento del Corazón delator (el que nos había leído nuestro profe en clase). Pero no me paré ahí, porque al mes siguiente cuando le devolví ese libro de cuentos, le pedí muchos más, todos los que tuviera (dado que es un autobús con estanterías de libros de todo tipo, no podían ser muchos en aquel momento) y le hice remover el mágico almacén donde yo imaginaba que tendrían los libros para que no me quedara ninguno de aquellos maravillosos cuentos sin leer.

Una vez que se me agotó Poe (o al menos cuando agoté todo lo que el Bibliobús podría ofrecerme de Poe) llegó la época en la que descubrí, de la mano de mi hermano, El Señor de los Anillos y todo lo que ello conlleva. Recuerdo que en las vacaciones de Navidad del cole me llevó a ver La Comunidad del Anillo y volví tan impresionada que antes de volver a las clases ya me había leído El Hobbit (antes de que fueran tres películas) y empezaba a leer el libro de la película que acababa de ver.
Ni que decir tiene que antes del estreno de Las Dos Torres yo ya me había leído la trilogía completa y El Silmarillion de propina. Y me da vergüenza decir algo así, pero Peter Jackson no consiguió saltarme las lágrimas como el propio Tolkien con la muerte de Boromir, por más emocionantes que fueron las escenas de la película.

Aquella época también pasó (no del todo, sigo haciendo relecturas periódicamente) y llegó la de la novela (más o menos) histórica y la novela a secas, con Pérez-Reverte (¡decía muchos tacos!) y Matilde Asensi como estrellas principales. Varias aventuras del Capitán Alatriste pasaron por mis manos (reconozco que las dejé en un punto que ya no recuerdo, por repetitivas), La tabla de Flandes, El maestro de esgrima, Territorio Comanche y, mi favorita, Cachito, junto con Iacobus y sus caballeros del Temple, El origen perdido y sus piratas informáticos aventureros, o El salón de ámbar y muchas más cuyos títulos ya se mezclan en mi memoria.

También me he leído los best sellers de turno, que mi querida bibliotecaria me dejaba mezclados con los demás (¡éstos léetelos antes, que la gente los pide más! Pero te los dejo a ti primero porque sé que a la próxima me los devuelves; siempre me perdona los plazos y por eso le tengo tanto cariño). 

Sigo sacando libros en el Bibliobús, supongo que para no distanciarme tanto del pueblo y de mi infancia y adolescencia. Ahora me perdona cada vez más los plazos y, como son mis padres los que se encargan de devolver los libros, es a ellos a los que les dice que no me preocupe y que los devuelva cuando pueda. Ella ya sabe lo que me gusta y, si no tiene lo que le pido, siempre lo busca y hasta me lo envia por correo (lo hizo cuando le pedí Fahrenheit 451, no lo tenía en ese momento, pero sabía que estaba en el almacén, ese almacén mágico de los libros que yo me sigo imaginando).

Y hablo tanto del Bibliobús porque es de donde saco una cuarta parte de los libros que leo. Otro cuarto procede de los que hay en casa y todavía no me he leído (pocos, muy pocos en realidad). Los tres cuartos los completan los libros que tomo prestados a mi hermano y el cuarto que queda lo ocupan los libros de segunda mano que me compro cada vez que encuentro algún puesto en la calle.
Compro pocos libros, nuevos muy pocos. La principal razón es que mi bolsillo y las sucesivas mudanzas no me lo permiten y la razón subyacente es que me gusta el papel viejo y la relación que estableces con la persona a la que le pides prestados los libros (dicen las malas lenguas que los libros prestados nunca vuelven, pero si bien es cierto que a veces los devuelvo tarde, nunca me quedo con los que no son míos). También se pueden imaginar que si mi bolsillo no me permite comprar libros, mucho menos aparatos de esos en los que se pueden leer, pero que pesan menos.

En los últimos tiempos también utilizo BookMooch, un servicio online que te permite decir los libros que ya no quieres para que los demás se los puedan llevar. Me he deshecho así de algunos libros que tenía y que probablemente no volviera a leer y también he conseguido otros que quiero leer y no tenía.

Como decía un poco más arriba, acudo a los libros como al amante ocasional, cuando necesito algo de ellos. Y lo que les suelo pedir es compañía. Desde niña he sido una persona tímida y solitaria, y la compañía de los libros ha sido, en muchas ocasiones, la mejor compañía que he podido tener.
Los libros me ayudaron a relajarme la noche antes de un examen, también a olvidar la tristeza y el vacío que deja una pareja que se va o a atenuar por un corto espacio de tiempo problemas de salud.

Los libros han sido mis compañeros hasta ahora y creo que lo serán hasta que ya no pueda leer, e incluso entonces pediré que me lean. 

Decía Marilyn que los diamantes son los mejores amigos de una chica. A pesar de que nadie despreciaría un buen trozo de carbono cristalizado, los mejores amigos de esta chica son los libros.


Si quieren echar un vistazo a lo que leo, abajo a la derecha hay un widget de GoodReads, y pueden agregarme allá si así lo desean.
También hace poco que he abierto un Tumblr en el que pongo fragmentos de algunos de los libros que leo, por si quieren pasarse por allí.


jueves, 31 de mayo de 2012

Futuro negro, como el carbón

Hoy es un día de marchas mineras, de huelgas y antidisturbios. Ignorar el problema del carbón es ignorar nuestro futuro y dejarlo en manos de otros, a quienes solo les importa su cartera.

Las personas que salen hoy a la calle son solo las víctimas de un despropósito que dura ya cerca de 30 años, y del que no me canso de hablar.

Hablar del carbón en la provincia de León es hablar de incertidumbre, de miedo y de falsas esperanzas de progreso.

Eso es lo que hemos intentado plasmar Ángela y yo en Minería: ¿Futuro negro para León?, publicado en su blog del diario digital ileón.com.

P.D.: También está en Menéame, por si te sobra un click.

viernes, 30 de diciembre de 2011

El año que pasó sin darme cuenta

Hoy, y sin que sirva de precedente, voy a hablar de mi. No es que crea que a nadie le interese, escribo esto porque no tengo nada que esconder y porque quiero plasmar mis pensamientos en alguna parte.

Este año que acaba no ha sido bueno... ni malo, simplemente ha pasado y no me he dado cuenta. Será que me estoy haciendo mayor y conforme se van alejando los recuerdos de la infancia el tiempo corre más deprisa.
He hecho cosas, bastantes cosas; pero me queda la sensación de haber perdido el tiempo.

El año empezó de la peor forma posible: una relación de cuatro años a la basura. Peleas, mentiras, tristeza... impotencia al ver que todo va mal y no puedes hacer nada para arreglarlo.
No estábamos hechos el uno para el otro, fue mejor así, nos quedan los buenos momentos que pasamos juntos... frases de autocompasión, vacías de significado que no calman al corazón roto.
Pero no te rindas, no puedes rendirte. Si lo haces, pierdes.

Y pasaron los meses, autocompadeciéndome y sin prestar atención al calendario. Perdiendo amigos por el camino, será que en los malos momentos nadie quiere estar al lado del que sufre.
Otros amigos llegaron y por ahora se han quedado. Reconozco que no tengo un trato sencillo y que no soy sociable, pero no pido mucho, solo un ratito de risas de vez en cuando; sin compromisos.

El verano llegó y en un arrebato deportista me dediqué a hacer varias decenas de kilómetros en bicicleta. Durante esas horas pedaleando, sin nada más en la cabeza que el paisaje y alguna que otra canción, fui encontrando la salida de la tristeza.

En septiembre conseguí salvar el año académico, en un arrebato de lucidez y ganas de estudiar sacadas de vete a saber dónde.

En septiembre también fui a mi primer evento de divulgación, el Amazings 2011. Allí conocí a gigantes, personas que admiro por su dedicación y su sentido común. Hablo de escépticos y divulgadores; unos conocidos, otros no tanto, pero a todos ellos quiero agradecer que dedicasen unos minutos a conversar con una chica tímida y torpe, que prefiere escuchar a contar.
Aprendí mucho de ellos y sigo aprendiendo cada día, a través de redes sociales y blogs de divulgación y pensamiento crítico.

En octubre, las chicas de Escéptica me aceptaron en sus filas. Ya ves, algunos piensan que sé escribir, yo creo que aporreo el teclado sin cometer (muchas) faltas de ortografía.
Y no es porque lo diga yo, pero en Escéptica se escribe cada día con mucho cariño y dedicación, y la calidad es excelente a pesar de una servidora.

En noviembre organizamos nuestro primer Escépticos en el pub en León, donde aprendimos de la mano de Vary que lo natural es bueno, como un cocodrilo natural.

Di un paso más en la guerra contra los charlatanes y los timadores y me hice socia del Círculo Escéptico, que siempre haremos más entre todos que luchando individualmente. 

Para el nuevo año tengo nuevos proyectos, algunos no sé si podré llevarlos a cabo. Pero sobre todo, quiero seguir aprendiendo, cada día y de todo.

Esta foto me la sacó Txema Campillo, a traición, en Bilbao.
Espero poder contar algo más alegre el próximo año, pero éste es mi balance.

Gracias a todos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Tirón de orejas a la Universidad de León

Lo han vuelto a conseguir, la Universidad de León ha vuelto a La lista de la vergüenza por la puerta grande. Y esta vez con... homeopatía. ¡Tachán!

Me pasa el amigo escéptico Fernando Frías el artículo "La homeopatía es más eficaz en animales porque no se sugestionan" en ABC, en el que se hacen eco de la charla "Aplicación de la homeopatía en la veterinaria" de una tal Laura García Suárez, licenciada en Veterinaria por la ULE.

En dicho artículo se dicen perlas como:
A su juicio, la ventaja de la homeopatía es que reequilibra el organismo a nivel mental y físico para que el mismo se cure, estimulando todos sus mecanismos y sus propias defensas.

o:

García Suárez ha hecho hincapié en que esta técnica puede emplearse en animales para acabar con problemas de conducta patológicos, problemas mentales, físicos y enfermedades crónicas.

y como colofón (y mi favorita):

En este punto, ha augurado que la homeopatía "ganará terreno" y "será el futuro", a pesar de los "intereses económicos" que se interponen en su difusión, ha añadido.
Esta señorita o señora será licenciada en Veterinaria, pero conoce bien poco los principios químicos y físicos que gobiernan en las disoluciones o, de lo contrario, no defendería la homeopatía a capa y espada contra esos "intereses económicos" que dice haber detrás.

Y hablando de intereses económicos: ¿Sabe la señorita (o señora) García Suárez que la empresa homeopática Boiron se ha comprado una cátedra de homeopatía para ella solita en la Universidad de Zaragoza?
Porque a mí eso me suena a interés económico, ¿no les parece?

Llegados a este punto, y con vergüenza e indignación a partes iguales, me he decidido a enviar un correo electrónico al Rectorado de la Universidad de León para protestar por este compendio de despropósitos.

El mensaje lo pego a continuación, y son libres de copiarlo y enviarlo si lo desean:

A quien pueda interesar,

ha llegado a mi conocimiento, a través de un periódico nacional (ABC - La homeopatía es más eficaz en animales porque no se sugestionan), la noticia de que se ha celebrado en nuestra Universidad una charla sobre la "Aplicación de la homeopatía en la veterinaria".

Mi primera reacción ha sido de sorpresa, ya que en otras ocasiones, se ha notificado a toda la comunidad universitaria la celebración de eventos de este tipo, ya sea a través del correo electrónico institucional o a través de la página web de la misma.

Mi segunda reacción ha sido de indignación y estupor, ya que en una facultad de ciencias como es la de Veterinaria se avala una terapia pseudocientífica: la homeopatía.
La homeopatía ha sido refutada por numerosos estudios científicos publicados en revistas de impacto, siendo el resultado de dichos estudios el que la homeopatía no tiene mayor efecto sobre los pacientes que el placebo. Una prueba de ello es la publicación, en 2005, de un estudio en la prestigiosa revista médica The Lancet, en el que se establece que los efectos de los medicamentos homeopáticos no van más allá del placebo.
Además, aplicando el sentido común, y estudiando con detenimiento los principios de la homeopatía, nadie con una formación ciéntifica básica podría aceptarlos, ya que contravienen todas las leyes físicas y químicas que conocemos.

Es por ello que hago llegar mi queja al Rectorado, por permitir que en una Universidad pública, y más en una facultad en la que se imparte una carrera científica, se dé pábulo a este tipo de prácticas pseudocientíficas y fraudulentas.

Hago saber también mediante este correo electrónico, que existe una página web en la que se denuncian todas las prácticas pseudocientíficas de las universidades españolas, y que la Universidad de León figura en ella, por éste y otros cursos que se han impartido en el pasado. La página en cuestión se llama La lista de la vergüenza. Y vergüenza es lo que me produce, como alumna de la universidad, ver que el centro en el que estudio está en esa lista.

Sin más que pedir encarecidamente que en el futuro se preste más atención a las actividades que se organizan en la Universidad, y que no tengan cabida en nuestras facultades más prácticas pseudocientíficas que atentan contra el sentido común y la labor educativa que debe tener una Universidad.

Atentamente,


Silvia Alba Colado
estudiante de Ingeniería Técnica de Minas en la Universidad de León.

El correo electronico de contacto del Rectorado de la ULE es rectorado@unileon.es.

Son libres de difundirlo y copiarlo. No permitamos que nuestra universidad vuelva a producirnos vergüenza.

sábado, 25 de junio de 2011

Cosmos

Disclaimer: antes de empezar a leer el artículo que os presento a continuación, quiero dejar claras ciertas cosas.
La primera es que soy berciana, que vivo a 8 km de Toral de los Vados y que en mi familia siempre nos hemos dedicado al campo, en mayor o menor medida.
La segunda es que, siempre he pensado que las cosas no son blancas o negras: no digas sí o no, di "sí, pero..." o "no, pero...". Siempre hay matices, ventajas contra incovenientes.
La tercera es que antes de hablar y posicionarse a favor o en contra de algo, hay que informarse correctamente y emitir un juicio de valor crítico y objetivo, sin entrar en sentimentalismos o ideales.

Y después de esto, empecemos:

Para aquellos que no sepan de lo que hablo, Cosmos es una empresa del Grupo Cimpor, dedicada a la fabicación de cementos.
La planta cementera en cuestión está situada en Toral de los Vados, en la provincia de León:

¿Y a qué viene tanto revuelo?
Cosmos ha pedido autorización a la Junta de Castilla y León para poder incinerar residuos y así optimizar el proceso de fabricación del clinker.
Por lo visto, tenían proyectado valorizar neumáticos, plásticos, lodos de depuradora, harinas y residuos de laboratorio, aunque finalmente parece que solo lo van a hacer con neumáticos y residuos forestales (madera).

Esta medida ha provocado una reacción espectacular en todo El Bierzo y gran parte de la provincia de León. A continuación os pongo una relación de los hechos:

En julio de 2009, la Junta de CyL autorizó la prórroga del plazo de presentación de la documentación del proyecto de coincineración, lo cual no sentó muy bien a los grupos ecologistas
Como reacción a ésto, dichos grupos comenzaron una campaña de recogida de firmas por toda la comarca, a través de la plataforma Bierzo Aire Limpio con la campaña Salvemos El Bierzo. A día de hoy las firmas recogidas ascienden a 10.500.

Ha sido en los últimos meses cuando más reacción social se ha producido, con varias protestas, charlas informativas y hasta maratones.

Por supuesto, la empresa, la Junta y el alcalde de Toral no se han quedado callados ante las protestas.

¿En qué consiste la incineración, coincineración y valorización de residuos? 

La incineración de residuos consiste en quemarlos a altas temperaturas (950 ºC - 1200 ºC) con el fin de reducir su tamaño.

La coincineración y la valorización de residuos van de la mano: con la coincineración lo que se hace es sumar al combustible convencional un residuo orgánico para reducir el gasto (y, por tanto, el coste) del primero; la valorización de residuos, como su propio nombre indica, consiste en el aprovechamiento de un residuo que de otra manera iba a acabar en un vertedero para la producción de energía térmica.

Los residuos que más se utilizan en coincineración son los neumáticos usados, los lodos de depuradora, plásticos... básicamente todo lo que sea una fuente de materia orgánica y dé un poder calorífico aceptable.

¿La oposición tiene una base racional?

 En cierto modo, la tiene. La incineración produce emisiones tóxicas de dioxinas y furanos, ambos productos cancerígenos.

Pero...

Un horno de fabricación de cemento trabaja a temperaturas de entre 1400 ºC y 1500 ºC, con temperaturas de llama de hasta 2000 ºC
La mayor parte de las dioxinas que se producen en una combustión, lo hacen a temperaturas mayores de los 600º C, a partir de productos incompletos de la combustión que en su composición tengan presente el cloro. Y se ha observado que la producción de dioxinas disminuye sensiblemente con temperaturas de combustión alrededor de los 1000 ºC, facilitando la combustión completa de todos los productos. Además, la presencia de catalizadores metálicos y sistemas de enfriamiento brusco en las zonas de postcombustión, limitan todavía más la emisión de dioxinas al medio.

Por tanto, podemos decir que la incineración de residuos en un horno de producción de cemento no produce el mismo nivel de dioxinas que una incineradora convencional y me atrevería a decir que no poduciría más dioxinas que la quema del coque de petróleo solamente (sistema que utilizan todas las cementeras), pero para esta última afirmación no tengo pruebas.

Desmontado el tema de las dioxinas, vamos a por el siguiente: los neumáticos pueden reciclarse en lugar de quemarse. Este es otro de los argumentos que sostiene la plataforma, afirmando que en España se reciclan el 70% de los neumáticos. Mentira.
Es totalmente cierto que debería hacerse con el 100% de ellos... pero no se hace. 

En España se generan anualmente 250.000 toneladas de neumáticos fuera de uso, de los cuales solo se recicla el 1,5%, mientras que el 82,8% acaba abandonado en vertederos no siempre controlados.
Dicho todo lo anterior, mi opinión es que se ha querido demonizar el desarrollo de una industria potente en la comarca con una campaña de desprestigio y demagogia, con poco o nada de base científica que lo avale.

Y ahora es cuando me quemáis en la hoguera... ah no, que con eso aumentarían las emisiones de CO2.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Escepticosas 1x01

Ayer, paseando con unos amigos por un mercadillo, me pasó algo que, si no surrealista, se le acerca bastante.
 
Procedo a explicar los hechos:

Nos acercamos a uno de esos puestos donde venden minerales, pulseras hechas de ellos, colgantes, y esas cosas. 
Como ingenieros que somos, de minas en concreto, nos llamó la atención la cantidad de minerales y gemas que había. Y como gente normal, nos llamó la atención la cantidad de colorines que provenía de dicho puesto.
Bueno, retomemos el hilo argumental, que me estoy entreteniendo en minucias: mientras algunos mirábamos las pulseras y los adornos, a uno de mis amigos le llamó la atención un expositor donde había una gran cantidad de péndulos de cuarzo. Él, que de eso sabe mucho, afirmó: 
 
- Ah, esto sirve para encontrar agua.
 
A lo que yo le contesté:
 
- ¿Qué dices? ¿Y cómo se supone que vas a encontrar agua con una piedra?
 
- Pues dicen que cuando encuentras un acuífero, empieza a oscilar.
 
- Eso es un timo.
 
En ese momento, el vendedor me miró con cara entre divertida y cómplice, y dijo a mi amigo:
 
- Claro que sirve para eso, pero si la incrédula dice que no...
 
Yo opté por no contestar, está claro que afirmando que aquello era un timo, le estaba jodiendo el negocio al señor. Me alejé del puesto y seguí avanzando hacia el siguiente. Mi amigo me alcanzó, y le pregunté:
 
-Entonces, si con eso pudieras encontrar agua, ¿de qué vivirían los ingenieros de sondeos?
 
- Bueno, nosotros tenemos una asignatura, Hidrogeología, que no sirve para nada.

En ese momento, y tras tan definitivo argumento, vi que era caso perdido, no merecía la pena seguir tirando del hilo. 
Pero él insistió, y me comentó que había leído en El Símbolo Perdido de Dan Brown, no se qué de una energía mental o algo así (no lo recuerdo muy bien, y no se a qué se refería porque no me he leído ese libro).
Yo le dije que no había leído ese libro y que, en cualquier caso, era una novela y que no todo lo que contaba tenía por qué estar basado en hechos reales o ser real.
Él me contestó: “Ya, pero es que a mi esos libros de conspiraciones y misterio me gustan.”

Acto seguido, nos paramos en otro puesto y se puso a mirar unas pulseras de tela que tenían imágenes de una virgen. Y dijo: “Anda, pulseras de la suerte de vírgenes, ¿quién creerá en que la virgen le va a dar suerte y se las pondrá?”
¡Acabáramos! Creer en dios o en una virgen es una gilipollez y los que lo hacen son fanáticos analfabetos, pero creer que con un trozo de cuarzo en forma de cono unido a una cadena podrás encontrar agua no lo es.

Seguimos andando y hablando, y le invité a que viniera conmigo a la próxima reunión de escépticos en el pub, pero declinó la oferta diciendo que él “no era tan listo” como para entender eso y para “ir a esas cosas”. En definitiva, que pensaba seguir creyendo que con un trozo de cuarzo puedes encontrar acuíferos y que lo que escribe el señor Dan Brown es completamente cierto y existen logias y sectas (masones e illuminati) que mueven los hilos del mundo en la sombra. Pero no le toques la religión, que te dirá que es un ateo de los pies a la cabeza.

Todo esto me ha hecho reflexionar un poco.

En primer lugar, me hace preguntarme por qué un ingeniero (de minas, para más inri), con conocimientos más o menos amplios sobre mineralogía y geología (además de hidrogeología, según puedo entender por lo que me dice) puede creer que con un simple mineral con punta y unido a una cadena se puede encontrar un acuífero.
También pensé en ese momento que si con eso se pudiese encontrar agua, con la cantidad de agua que había en el suelo (había estado lloviendo), esos chismes tendrían que estar dando vueltas como locos. Pero luego, aplicando la lógica, pensé que si no estaban dando vueltas era porque el campo negativo de mi aura escéptica bloqueaba su percepción del agua ;-).
 
Pero bueno, ya que nos ponemos, voy a buscar las propiedades del cuarzo, a ver si es que mis conocimientos sobre mineralogía son tan pobres que no sé por qué se puede encontrar agua con el cuarzo:
-Propiedades piezoeléctricas 
El cuarzo se conoce por sus propiedades piezoeléctricas: cuando se comprime se produce una separación de cargas eléctricas que genera a su vez una diferencia de tensión y, de manera recíproca, reacciona mecánicamente cuando se somete a un cierto voltaje. Este efecto lo convierte en un elemento de gran utilidad para gran variedad de transductores, desde encendedores o mecheros hasta altavoces. 
-Comportamiento resonante  
Otra característica interesante de un cristal de cuarzo es su capacidad de presentar un comportamiento resonante. De la misma manera que un péndulo o un columpio oscila con una frecuencia propia si, tras darle impulso, se le deja moverse libremente, un cristal de cuarzo sometido a un estímulo eléctrico puede continuar vibrando a una cierta frecuencia (dependiente de la propia naturaleza del cristal), hasta perder ese impulso inicial. Si se mantiene el estímulo de manera periódica y sincronizada, tendremos una señal a una frecuencia extraordinariamente precisa, en lo que podría considerarse la contrapartida electrónica de un reloj de péndulo. Esta aplicación es común en todo tipo de sistemas electrónicos como relojes, microprocesadores, y osciladores. 
-Termoluminiscencia 
La termoluminiscencia es la capacidad de emitir luz cuando es calentado. Los rayos cósmicos procedentes del espacio producen cambios en la estructura cristalina del cuarzo que se acumulan con el tiempo. Cuando se calienta el cuarzo, la estructura vuelve a la normalidad, emitiendo luz. Cuanto más tiempo ha sido radiado, más luz emite el cuarzo. Al medir las longitudes de onda, y compararlas con elementos ya datados, se puede obtener el tiempo que ha estado expuesto a la intemperie. La técnica arqueológica de fechar cuarzo se le denomina datación por termoluminiscencia. 
-Propiedades abrasivas 
Se utiliza como abrasivo bajo el nombre de arena silícea, y se considera el abrasivo más usado por su bajo precio. Se lo emplea en la fabricación de lijas, discos o bloques, y, principalmente, en sistemas de abrasión por medio de un chorro de arena a presión.
Esto lo he sacado de Wikipedia.

Pues parece que no, que entre todas las propiedades del cuarzo, la de encontrar agua no aparece.

En segundo lugar, y a raíz del primer punto: ¿por qué mi amigo (y no solo él) prefiere no venir a las charlas de los escépticos y debatir esas ideas?
Por lo que he podido ver, prefiere seguir pensando en poderes mágicos y conspiraciones en lugar de molestarse un poco en buscar información y analizar tales poderes mágicos y tales conspiraciones. Yo he optado por llamar a esto la maldición de la fuente única: solo leer lo primero que cae en tus manos y no buscar más fuentes para contrastarlo.
 
Pero, ¿dónde queda la curiosidad? Se supone que ese muchacho ha tenido una formación científica, y la sigue teniendo. Entonces, ¿se le ha atrofiado la curiosidad, su capacidad de análisis? En definitiva, ¿después de usar durante 3 años de carrera el método científico para resolver problemas de ingeniería, resulta que no es capaz de aplicarlo a un hecho como el de buscar agua con piedras?
¿Tal es la desidia a la que nos condenan desde el colegio para no ir más allá de lo imprescindible para aprobar una asignatura? (al menos, a los de mi generación, entre los que me incluyo, por supuesto).

Y eso creo que es todo. Solo necesitaba poner orden a mis pensamientos, que siempre vienen y van de forma desordenada y cuando menos me lo espero. 

Por cierto, que el señor vendedor me llamó incrédula como si fuese algo malo. Yo no me lo tomé como un insulto en absoluto, si no como un halago.

Recomiendo fervientemente leer, aunque no es lo mismo: Cristaloterapia, ¿curan los minerales?

sábado, 6 de noviembre de 2010

Escépticos en el pub León

Desde aquí hago un llamamiento a todos los interesados en participar en un evento de divulgación y ocio que, si llega a buen puerto, tendrá lugar en la ciudad de León en los próximos meses.

¿En qué consiste?

Es 1999. En un pub de Londres se celebra la primera edición de Skeptics in the pub, de la mano del Dr. Scott Campbell. Es una reunión informal con un formato sencillo: un orador da una charla corta sobre un tema determinado (escogido y anunciado de antemano), y luego las discusiones se siguen a pie de barra, entre pinta y pinta.
escepticos.es

¿Cómo organizarlo?

Lo primero que intento hacer es encontrar personas interesadas en un evento de estas características en León: personas con carácter escéptico y crítico, aunque no necesariamente gente de ciencia.

Una vez formado un grupo de personas con ganas de participar, se necesitan tres cosas:
  1. Un local no muy ruidoso, donde se pueda dar una conferencia o charla.
  2. Una persona que dé la charla, de unos 60 minutos (más o menos) y de temática actual: homeopatía, astrología, mala ciencia, etc.
  3. Un número aceptable de asistentes.
¿Quieres participar?

Es un evento gratuito, no habrá que pagar entrada, ni pagar una cuota por formar parte del grupo. Simplemente trae contigo tu escepticismo y tus ganas de aprender y compartir conocimiento.

He creado un grupo de Google para el que quiera apuntarse y participar:
Escépticos en el pub León.