miércoles, 14 de diciembre de 2011

Tirón de orejas a la Universidad de León

Lo han vuelto a conseguir, la Universidad de León ha vuelto a La lista de la vergüenza por la puerta grande. Y esta vez con... homeopatía. ¡Tachán!

Me pasa el amigo escéptico Fernando Frías el artículo "La homeopatía es más eficaz en animales porque no se sugestionan" en ABC, en el que se hacen eco de la charla "Aplicación de la homeopatía en la veterinaria" de una tal Laura García Suárez, licenciada en Veterinaria por la ULE.

En dicho artículo se dicen perlas como:
A su juicio, la ventaja de la homeopatía es que reequilibra el organismo a nivel mental y físico para que el mismo se cure, estimulando todos sus mecanismos y sus propias defensas.

o:

García Suárez ha hecho hincapié en que esta técnica puede emplearse en animales para acabar con problemas de conducta patológicos, problemas mentales, físicos y enfermedades crónicas.

y como colofón (y mi favorita):

En este punto, ha augurado que la homeopatía "ganará terreno" y "será el futuro", a pesar de los "intereses económicos" que se interponen en su difusión, ha añadido.
Esta señorita o señora será licenciada en Veterinaria, pero conoce bien poco los principios químicos y físicos que gobiernan en las disoluciones o, de lo contrario, no defendería la homeopatía a capa y espada contra esos "intereses económicos" que dice haber detrás.

Y hablando de intereses económicos: ¿Sabe la señorita (o señora) García Suárez que la empresa homeopática Boiron se ha comprado una cátedra de homeopatía para ella solita en la Universidad de Zaragoza?
Porque a mí eso me suena a interés económico, ¿no les parece?

Llegados a este punto, y con vergüenza e indignación a partes iguales, me he decidido a enviar un correo electrónico al Rectorado de la Universidad de León para protestar por este compendio de despropósitos.

El mensaje lo pego a continuación, y son libres de copiarlo y enviarlo si lo desean:

A quien pueda interesar,

ha llegado a mi conocimiento, a través de un periódico nacional (ABC - La homeopatía es más eficaz en animales porque no se sugestionan), la noticia de que se ha celebrado en nuestra Universidad una charla sobre la "Aplicación de la homeopatía en la veterinaria".

Mi primera reacción ha sido de sorpresa, ya que en otras ocasiones, se ha notificado a toda la comunidad universitaria la celebración de eventos de este tipo, ya sea a través del correo electrónico institucional o a través de la página web de la misma.

Mi segunda reacción ha sido de indignación y estupor, ya que en una facultad de ciencias como es la de Veterinaria se avala una terapia pseudocientífica: la homeopatía.
La homeopatía ha sido refutada por numerosos estudios científicos publicados en revistas de impacto, siendo el resultado de dichos estudios el que la homeopatía no tiene mayor efecto sobre los pacientes que el placebo. Una prueba de ello es la publicación, en 2005, de un estudio en la prestigiosa revista médica The Lancet, en el que se establece que los efectos de los medicamentos homeopáticos no van más allá del placebo.
Además, aplicando el sentido común, y estudiando con detenimiento los principios de la homeopatía, nadie con una formación ciéntifica básica podría aceptarlos, ya que contravienen todas las leyes físicas y químicas que conocemos.

Es por ello que hago llegar mi queja al Rectorado, por permitir que en una Universidad pública, y más en una facultad en la que se imparte una carrera científica, se dé pábulo a este tipo de prácticas pseudocientíficas y fraudulentas.

Hago saber también mediante este correo electrónico, que existe una página web en la que se denuncian todas las prácticas pseudocientíficas de las universidades españolas, y que la Universidad de León figura en ella, por éste y otros cursos que se han impartido en el pasado. La página en cuestión se llama La lista de la vergüenza. Y vergüenza es lo que me produce, como alumna de la universidad, ver que el centro en el que estudio está en esa lista.

Sin más que pedir encarecidamente que en el futuro se preste más atención a las actividades que se organizan en la Universidad, y que no tengan cabida en nuestras facultades más prácticas pseudocientíficas que atentan contra el sentido común y la labor educativa que debe tener una Universidad.

Atentamente,


Silvia Alba Colado
estudiante de Ingeniería Técnica de Minas en la Universidad de León.

El correo electronico de contacto del Rectorado de la ULE es rectorado@unileon.es.

Son libres de difundirlo y copiarlo. No permitamos que nuestra universidad vuelva a producirnos vergüenza.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Mineros en el espacio

Hoy os tengo que pedir un pequeño esfuerzo de imaginación.


Pensad en un futuro lo suficientemente lejano como para que las reservas de minerales más utilizados en la Tierra (tanto combustibles como no combustibles) se estén agotando.

Lanzamiento del Endeavour, de Matthew Simantov
Una escasez de hierro, caliza, titanio, níquel, pizarras, granitos, yeso, cobre... y todo lo que os podáis imaginar.

Pensad también que los viajes espaciales son no solo posibles, sino también baratos, y que las primeras colonias espaciales empiezan a fundarse.

Con todo este panorama, os imagináis que, además de buscar nuevos materiales que sustituyan a los que se acaban, estaremos buscando yacimientos en otros puntos del espacio: asteroides y planetas, principalmente.

Y aquí es donde entra la minería: ¿podría adaptarse la minería tal y como la conocemos al espacio? Pues vamos a verlo.

Los explosivos:

La primera duda que se me viene a la cabeza es si podríamos utilizar explosivos en el espacio para arrancar la roca mediante perforación y voladura.
El principal problema sería la ausencia de oxígeno, ya que una detonación no es más que (entre otras cosas) una oxidación a lo bestia.
Y he llegado a la conclusión de que sí y no se podrían utilizar los explosivos en ausencia de oxígeno.
No se podrían utilizar aquellos explosivos que tengan un balance de oxígeno negativo: esto es, que necesiten absorber oxígeno del ambiente para completar la reacción estequiométrica.
Si se podrían utilizar aquellos explosivos con un balance de oxígeno positivo: los que en su composición tienen el oxígeno necesario para completar la reacción estequiométrica.

La maquinaria de mina:

Palas, excavadoras, camiones, perforadoras...
Volvemos a tener el mismo problema que con los explosivos: la ausencia de oxígeno.
La mayoría de estas máquinas funcionan con uno o varios motores de combustión interna, luego no sería posible trabajar con ellas tal y como lo hacemos en la Tierra.
Pero si tenemos la opción de dotarlos con un sistema de propulsión que no necesite oxígeno. Motores eléctricos, por ejemplo, alimentados por baterías que se recarguen con paneles solares, como ya se hace con los vehículos enviados a Marte.
En el caso de las perforadoras en el vacío, tendríamos el problema añadido de la evacuación de los detritus de perforación. En la Tierra esto se consigue con el arrastre por agua o aire comprimido. No tenemos aire en el espacio, por lo que habría que pensar en otro sistema, quizá con otros gases que si podamos transportar u obtener a un coste bajo.
Otro inconveniente sería la gravedad cero: tanto las máquinas como el mineral se vuelven peligrosos en inmanejables.

La mano de obra:

Alguien tiene que manejar la maquinaria y coordinar la mina espacial, así que habrá que crear poblados mineros en el lugar del yacimiento, asegurando la supervivencia de los valientes mineros espaciales.
Estos poblados deberían tener, al menos, la capacidad de alimentar y mantener sanos a sus habitantes.

Si me disculpáis, voy a ir preparándome para ser astronauta, que nunca se sabe cuándo te van a necesitar para ir a reventar un asteroide (que se lo pregunten a Bruce Willis).