Mostrando entradas con la etiqueta minería. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta minería. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de diciembre de 2013

Cada vatio cuenta: el viaje de la electricidad hasta tu bombilla

Saludos, fieles lectores.

Ha pasado ya casi un año desde la última vez que me digné a escribir en este humilde blog, y es que cada vez me apetece menos escribir sobre los temas que inauguraron el blog en su momento: principalmente la divulgación científica y técnica. No porque ya no me guste, sino porque hay infinidad de blogs que ya lo hacen y mucho mejor que este.

Sin embargo, hoy les voy a dejar un pequeño apunte sobre la última charla divulgativa que di hace ya más de un año en Astorga. Mi querida y admirada Marisa me invitó a hablar de energía en la primera edición de la Semana de la Ciencia de Astorga el año pasado y yo le correspondí con esta charlita (charlita por el contenido, no por la duración de un poco más de una hora).




Espero que les guste y me corrijan en lo que consideren oportuno.

jueves, 31 de mayo de 2012

Futuro negro, como el carbón

Hoy es un día de marchas mineras, de huelgas y antidisturbios. Ignorar el problema del carbón es ignorar nuestro futuro y dejarlo en manos de otros, a quienes solo les importa su cartera.

Las personas que salen hoy a la calle son solo las víctimas de un despropósito que dura ya cerca de 30 años, y del que no me canso de hablar.

Hablar del carbón en la provincia de León es hablar de incertidumbre, de miedo y de falsas esperanzas de progreso.

Eso es lo que hemos intentado plasmar Ángela y yo en Minería: ¿Futuro negro para León?, publicado en su blog del diario digital ileón.com.

P.D.: También está en Menéame, por si te sobra un click.

martes, 22 de mayo de 2012

Yo pago, tú pagas, él paga... ¿Quién cobra?

El cuento del carbón nacional sigue estando de moda. Lo último han sido los recortes a un sector que lleva 30 años en crisis y que no parece que la vaya a superar nunca.

Este pequeño apunte no tiene por objetivo ser una arenga política en contra de un partido u otro, tampoco lo es en contra de la minería, ni del sector del carbón. Solo pretende ser una crítica a las malas gestiones, al despilfarro y a la manipulación de los trabajadores.

Antes de 2004, las ayudas al carbón autóctono se concedían en base a lo establecido en la Decisión 3632/93/CECA, por la que se autorizaba a Alemania a conceder una ayuda al sector del carbón para el año 1994.

Pero en 2002, la Unión Europea establece el Reglamento 1407/2002, sobre las ayudas estatales a la industria del carbón. En dicho Reglamento se establecen las normas sobre la concesión de ayudas estatales a la industria del carbón con la finalidad de contribuir a su reestructuración, teniendo en cuenta los aspectos sociales y regionales de la reestructuración del sector y la necesidad del mantenimiento, como medida de precaución, de una cantidad mínima de producción de carbón autóctono que permita garantizar el acceso a las reservas.

El Reglamento se adoptó en España a través de la Orden Ministerial ECO/239/2004, por la que se pasa a conceder ayudas de acuerdo con lo dispuesto en el reglamento europeo.

El Reglamento estuvo en vigor hasta 2010, lo cual hizo revisar o, al menos, buscar una alternativa para que esas ayudas no se esfumasen de la noche a la mañana.

Si lo recuerdan, fue en 2010 también cuando muchas centrales térmicas que quemaban carbón nacional estuvieron paradas meses y con el carbón almacenándose en grandes montañas en sus parques. Por esta razón hubo que tomar medidas más o menos desesperadas, y de esa necesidad surgió el Real Decreto 134/2010, más tarde modificado por el 1221/2010 (supongo que por las prisas).

En estos ya no solo se modificó el régimen de ayudas al carbón, sino que también se modificó la regulación del mercado eléctrico.
Para que el carbón deje de almacenarse en los parques de las centrales, se obliga a diez de ellas a quemar carbón nacional, siempre que esta generación no supere el 15% de la energía primaria total del año.
Para que estas centrales puedan vender la energía que generan de esta forma, otras fuentes de producción deberán ser desplazadas, por tanto, una vez hecha la casación del mercado eléctrico semanal, el Operador del Sistema sustituye la cantidad equivalente de otras energías por la producida por estas diez centrales. 
A esta sustitución se le dio el nombre de restricciones por garantía de suministro, y los compromisos de adquisición de carbón autóctono tienen validez hasta diciembre de este año (veremos qué pasa después).

Pero esto no acaba aquí: las centrales que hayan sufrido esta sustitución y, por tanto, que no hayan podido vender esa energía tendrán que ser retribuídas por ese perjuicio. Los megavatios casados que no pudieran vender se les van a retribuir al precio del mercado diario.

Por tanto, tenemos que un mismo megavatio producido con carbón nacional se paga dos veces: una al que realmente lo produce, a un precio estipulado y dependiente del precio del carbón en el mercado internacional; y una segunda al que deja de producirlo, como compensación por ese perjuicio, y al precio de casación del mercado diario.

Tenemos pues, dos tipos de ayudas: las directas al sector y las indirectas a la producción de energía con carbón autóctono. Podríamos decir, vulgarmente, que el mismo carbón se paga tres veces, si contamos que el mismo megavatio se paga dos veces, aunque producido solo una.

Pero aún pagando tres veces lo mismo, no es suficiente y el sector se desmorona: empresarios amenazan (y cumplen) con EREs, trabajadores se movilizan por la incertidumbre... Pero está claro que todo ese dinero tiene que ir a parar a alguna parte, ¿a dónde? No a los trabajadores, que llevan 30 años pendientes de un futuro incierto para ellos y sus familias.

Saquen sus propias conclusiones. 

lunes, 9 de enero de 2012

¿Podrías hacer explotar tu casa con un pedo?

¿Os lo habéis preguntado alguna vez? Yo si, muchas. Suele ser una pregunta recurrente de los que compartimos piso con una persona... cómo decirlo... flatulenta (si, eso).

A ver, os estaréis preguntando por qué he llegado a tan sesuda reflexión. Vamos por partes:
los gases malolientes que expulsamos por la retaguardia contienen metano,
el metano mezclado con el aire en la proporción adecuada es explosivo (grisú),
entonces ¿pueden los pedos explotar?

Lo que sabemos:

Un ser humano medio expulsa aproximadamente 1 litro de gas al día en forma de pedo.
Los pedos se componen de:
  • nitrógeno, que ingerimos. Entre un 20 y un 90%.
  • hidrógeno, hasta un 50%.
  • dióxido de carbono (sí majo, sí, tu cuerpo también contribuye a las emisiones de carbono antropogénicas), entre un 10 y un 30%.
  • metano, hasta un 10%.
  • oxígeno, hasta un 10%.
También sabemos (al menos los mineros lo sabemos) que una mezcla de metano y aire es explosiva cuando el metano está entre el 5 y el 16% en volumen, alcanzando el máximo de explosividad (ya se que la RAE dice que este palabro no existe, pero no encuentro otra forma de decirlo) cuando está al 9%.

En el caso más favorable, el litro de pedo que nos tiramos al día contiene un 10% de metano.
¡El pedo es explosivo!
Bueno, sí y no. En ese volumen de un litro, podría serlo, aunque depende de la temperatura con la que lo iniciemos. A 1000ºC la mezcla inflamaría en un segundo, a 650ºC en 10 segundos, a 600ºC en unos minutos. Además estamos considerando la composición del pedo muy similar a la del aire.

Pero esto no quiere decir que nuestra casa vaya a explotar con ese litro de pedo.
Haciendo un cálculo rápido, imaginemos que tenemos una habitación de 8 metros cúbicos (2 m x 2 m x 2 m) y sin ventilación (esto es importante, porque si hubiera ventilación la concentración de los gases disminuiría y no tendría gracia). Ocho metros cúbicos son 8000 litros... con el litro de pedo que nos echemos no nos da ni para empezar. Tendríamos una ridícula concentración de metano de 0,00125%.

¿Cuántos pedos necesitamos para poder explotar esa habitación de 8 metros cúbicos? Pues si por cada litro tenemos 0,1 litros de metano (10%) y hemos quedado en que es explosivo... en los 8 metros cúbicos necesitamos nada menos que 800 litros de metano, que vendrían siendo unos 8000 pedos.
Ni con una buena fabada.

Conclusión: no te preocupes porque tu compañero de piso sea un pedorro, no vais a volar por los aires.

Para saber más: los pedos no huelen mal porque tengan metano en su composición.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Mineros en el espacio

Hoy os tengo que pedir un pequeño esfuerzo de imaginación.


Pensad en un futuro lo suficientemente lejano como para que las reservas de minerales más utilizados en la Tierra (tanto combustibles como no combustibles) se estén agotando.

Lanzamiento del Endeavour, de Matthew Simantov
Una escasez de hierro, caliza, titanio, níquel, pizarras, granitos, yeso, cobre... y todo lo que os podáis imaginar.

Pensad también que los viajes espaciales son no solo posibles, sino también baratos, y que las primeras colonias espaciales empiezan a fundarse.

Con todo este panorama, os imagináis que, además de buscar nuevos materiales que sustituyan a los que se acaban, estaremos buscando yacimientos en otros puntos del espacio: asteroides y planetas, principalmente.

Y aquí es donde entra la minería: ¿podría adaptarse la minería tal y como la conocemos al espacio? Pues vamos a verlo.

Los explosivos:

La primera duda que se me viene a la cabeza es si podríamos utilizar explosivos en el espacio para arrancar la roca mediante perforación y voladura.
El principal problema sería la ausencia de oxígeno, ya que una detonación no es más que (entre otras cosas) una oxidación a lo bestia.
Y he llegado a la conclusión de que sí y no se podrían utilizar los explosivos en ausencia de oxígeno.
No se podrían utilizar aquellos explosivos que tengan un balance de oxígeno negativo: esto es, que necesiten absorber oxígeno del ambiente para completar la reacción estequiométrica.
Si se podrían utilizar aquellos explosivos con un balance de oxígeno positivo: los que en su composición tienen el oxígeno necesario para completar la reacción estequiométrica.

La maquinaria de mina:

Palas, excavadoras, camiones, perforadoras...
Volvemos a tener el mismo problema que con los explosivos: la ausencia de oxígeno.
La mayoría de estas máquinas funcionan con uno o varios motores de combustión interna, luego no sería posible trabajar con ellas tal y como lo hacemos en la Tierra.
Pero si tenemos la opción de dotarlos con un sistema de propulsión que no necesite oxígeno. Motores eléctricos, por ejemplo, alimentados por baterías que se recarguen con paneles solares, como ya se hace con los vehículos enviados a Marte.
En el caso de las perforadoras en el vacío, tendríamos el problema añadido de la evacuación de los detritus de perforación. En la Tierra esto se consigue con el arrastre por agua o aire comprimido. No tenemos aire en el espacio, por lo que habría que pensar en otro sistema, quizá con otros gases que si podamos transportar u obtener a un coste bajo.
Otro inconveniente sería la gravedad cero: tanto las máquinas como el mineral se vuelven peligrosos en inmanejables.

La mano de obra:

Alguien tiene que manejar la maquinaria y coordinar la mina espacial, así que habrá que crear poblados mineros en el lugar del yacimiento, asegurando la supervivencia de los valientes mineros espaciales.
Estos poblados deberían tener, al menos, la capacidad de alimentar y mantener sanos a sus habitantes.

Si me disculpáis, voy a ir preparándome para ser astronauta, que nunca se sabe cuándo te van a necesitar para ir a reventar un asteroide (que se lo pregunten a Bruce Willis).

sábado, 8 de octubre de 2011

Breve historia de la dinamita

Muchos mineros estarán de acuerdo (y si no lo están ya pueden empezar a corregirme en los comentarios) si digo que la dinamita es en la actualidad uno de los explosivos imprescindibles tanto en minería a cielo abierto como en interior.

Pero la dinamita no siempre estuvo a nuestra disposición o, al menos, no tal y como la conocemos ahora.
Lo que pretendo con este breve artículo es hablaros sobre el descubrimiento de la dinamita.

Para empezar, tened en cuenta que antes del descubrimiento de la dinamita el explosivo preferido para la minería era la pólvora negra.
La pólvora negra no es más que una mezcla tricomponente de un comburente – el nitrato potásico o sódico – y dos oxidantes – carbón vegetal y azufre -.
Se utilizaba tanto para la minería como para la apertura de caminos y túneles.
Pero con la llegada a mediados del siglo XIX de los explosivos rompedores, y entre ellos la dinamita, el uso de la pólvora se redujo mucho. Si bien es cierto que la pólvora se sigue utilizando en nuestros días para esos mismos fines, en voladuras con necesidades especiales.

No podríamos hablar del descubrimiento de la dinamita sin hablar antes de sus dos componentes principales: la nitrocelulosa y la nitroglicerina.

A principios del siglo XIX se iniciaron los trabajos que hicieron posible la incorporación del oxígeno a las moléculas de sustancias orgánicas, que dio sus frutos en el descubrimiento de la nitroglicerina y la nitrocelulosa.

Nitroglicerina
La nitroglicerina, de fórmula química C3H5N3O9, fue descubierta por Ascanio Sobrero en 1847. Pero lamentablemente se perdió el interés por sus propiedades explosivas – las que más tarde la harían el explosivo más importante de todos los conocidos y el que fue capaz de cambiar las normas de explotación en canteras y minas – al comprobar su peligrosidad en el transporte y manejo.

La nitroglicerina es un líquido viscoso, transparente y muy sensible al impacto – basta una energía de 0,3 Joules para hacerla detonar, e incluso menos si existen burbujas -.

Después de mediados de siglo, enterándose Alfred Nobel del descubrimiento de Sobrero, se retomó el interés en la nitroglicerina como explosivo industrial.
Al principio se usó la nitroglicerina en estado líquido, pero como ya se ha dicho, en este estado es muy sensible al impacto, por lo que estos primeros intentos estuvieron sembrados de graves accidentes. Tanto es así, que en uno de esos accidentes murió el hermano menor del propio Nobel, lo que provocó la prohibición de la fabricación de la nitroglicerina en Suecia durante un tiempo.

Alfred Nobel
Pero ni la muerte de su hermano frenó a Nobel, que siguió con sus estudios, inventando en 1867 dos productos que revolucionarían la técnica de los explosivos: los detonadores (de los que no voy a hablar ahora) y la dinamita.

El descubrimiento de la dinamita fue totalmente fortuito.
La nitroglicerina se transportaba en recipientes de acero, colocados en carros de madera y mantenidos en posición vertical en un lecho de kieselguhr – o tierra de diatomeas -.
En uno de los transportes, un recipiente lleno de nitroglicerina se agrietó, vertiéndola sobre la tierra de diatomeas, donde quedó absorbida.
Nobel comprobó que la pasta formada por la nitroglicerina y la tierra de diatomeas conservaba las propiedades explosivas, pero era menos sensible al impacto y se podía transportar y manejar con mayor seguridad.
Hecho este descubrimiento, lo patentó en 1867 con el nombre de Dynamite. Esta Dynamite era una mezcla del 75% nitroglicerina y 25% kieselguhr.

Pero Nobel no se detuvo ahí, y siguió estudiando la manera de hacer la dinamita más barata y más segura.

El siguiente paso fue sustituir el kieselguhr por nitratos (oxidantes) y combustibles, reduciendo el contenido en nitroglicerina y aumentando así la estabilidad del explosivo. A estos productos les llamó dinamitas de base activa, y eran más potentes que la mezcla inicial que patentó.

Nitrocelulosa
Y ahora es cuando entra en juego la nitrocelulosa, descubierta por Schönbein en 1846. Su aspecto es fibroso, muy similar al de la celulosa de partida, y de color blanco.

Nobel descubrió en 1875 la solubilidad de la nitrocelulosa en nitroglicerina, dando lugar a las gelatinas explosivas o gomas – goma pura -, el explosivo industrial más potente conocido hasta la fecha, del que derivan todas las gomas actuales, como la goma 2 por ejemplo.
La composición de la goma pura es de 93% nitroglicerina y 7% nitrocelulosa.

Nobel todavía fue más allá, y en 1888 hizo otro descubrimiento: la pólvora de doble base o balistita, compuesta por nitrocelulosa (45%), nitroglicerina (45%) y alcanfor.

Los descubrimientos de Nobel fueron tan importantes que cambiaron radicalmente la forma de explotar una mina. Los explosivos industriales prácticamente no evolucionaron desde sus descubrimientos hasta los años sesenta, solamente en la tecnología de fabricación.

¿Y cómo es la dinamita en la actualidad?

Pues como ya había observado Nobel, la mezcla de nitroglicerina y celulosa o goma pura resultaba muy cara y demasiado potente para la mayoría de las aplicaciones industriales, lo que le llevó a aplicar los mismos principios que en las dinamitas de base activa, en este caso para disminuir la potencia.
Esta reducción de potencia la consiguió añadiendo mezclas oxidantes y combustibles, obteniendo un balance de oxígeno equilibrado – el balance de oxígeno relaciona el oxígeno que contiene el explosivo con el oxígeno estequiométrico necesario para la reacción de descomposición, si el balance de oxígeno es equilibrado quiere decir que el oxígeno que contiene el explosivo en su composición es suficiente para oxidar completamente el resto de componentes de la mezcla -. Esta mezcla de oxidantes y combustibles mantenía la consistencia gelatinosa y las propiedades explosivas aún con proporciones bajas de nitroglicerina (en torno al 25%).

Nobel ya comprobó que, con un combustible apropiado, la potencia de la mezcla podría llegar al 65% de la goma pura.
Un explosivo gelatinoso con el 40% de nitrogelatina (nitroglicerina + nitrocelulosa) y el 60% de mezcla nitrato amónico – combustible, alcanza una potencia próxima al 80% de la goma pura. Esto quiere decir que se reduce sensiblemente el coste en materias primas y la potencia disminuye apenas un 20%, suficiente para las aplicaciones industriales en que se utiliza.

Por lo tanto, hoy en día prácticamente todos los explosivos gelatinosos llevan en su composición nitrato amónico, debido a su mayor potencia a igualdad de contenido en nitroglicerina comparado con otros oxidantes.

Corrección: Me dicen los que saben, que hoy en día se utiliza glicol y no glicerina en la nitración, luego la pasta se formaría con nitroglicol, C2H4N2O6 , y nitrocelulosa. Me dicen también que es para ahorrar costes, pero principalmente porque el nitroglicol tiene un punto de congelación más bajo que la nitroglicerina, es más estable al impacto, más volátil y como tiene un peor olor es más fácil de detectar si se producen vertidos. Gracias ATuin. 

sábado, 16 de julio de 2011

Yo también soy experta en energía

Nadie se escandalizará si digo que en este país nos caracterizamos por tener todos un título de Todólogo (o Todóloga, por aquello de la igualdad): tan pronto somos entrenadores de fútbol, como jueces, economistas, expertos en física nuclear y lo que nos echen. 
Pues yo no voy a ser menos, que de algo tendrá que servir el título de Ingeniero Técnico de Minas, especialidad en recursos energéticos, combustibles y explosivos.

Esta semana nos hemos levantado con la noticia de que en 2013 se cierra la central nuclear de Santa María de Garoña. Bueno, en realidad lo que ha pasado es que en Ministerio de Industria no ha renovado la concesión de explotación, que no es exactamente lo mismo que decretar el cierre. Por otra parte, los informes del CSN eran favorables, es decir, que "todavía es segura" (y esto lo pongo entre comillas, porque ninguna fuente de energía es segura al 100%, ni las renovables). Todo esto lo explica fenomenalmente bien el Doctor Manuel Fernández Ordóñez aquí.
Y cómo no, las reacciones no se han hecho esperar: los de las sectas pseudoecologistas han montado la fiesta, los del lobby pro-nuclear se han echado las manos a la cabeza y otros simplemente hemos intentado pensar.

Antes de empezar con el análisis que voy a hacer a continuación, tened en cuenta: soy pro-nuclear con peros, así que los que tengáis el discurso irracional preparado podéis dejar de leer ya mismo y empezar con vuestros dogmas de fe en los comentarios.

Una por una, voy a analizar las fuentes de energía que utilizamos más comunmente en España:

Carbón:

El del carbón ha sido un sector estratégico en nuestro país durante muchos años, y sigue siéndolo.
Si bien es cierto que es una industria poco rentable y que depende enormemente de las subvenciones (como hemos podido ver en el último año con la aprobación del decreto del carbón, varios EREs en empresas mineras y huelgas), si se dejase hundir supondría la ruina de varias comarcas (aunque, y desde mi punto de vista, esa ruina vendría dada por una mala inversión de dichas subvenciones, que no estaban destinadas a otra cosa que no fuera la transición a otro modelo industrial y que, en muchos casos, solo se destinaron a la construcción de polideportivos).
En cuanto a la generación de energía con carbón, todos estamos de acuerdo de que es la más contaminante, la que más CO2 emite y, por tanto, la menos deseable.
En nuestro sistema eléctrico, la generación térmica con carbón es una generación de base, sin capacidad de regular (capacidad muy reducida debido a la inercia térmica de las grandes calderas). 
En el caso de un desmantelamiento nuclear, el peso de la producción de base recaería sobre este tipo de centrales, aumentando así la quema de combustibles fósiles y la emisión de CO2 y otros gases de efecto invernadero, que nos alejarían mucho del compromiso adquirido en el Protocolo de Kyoto.
Aunque también, por otra parte, tenemos el proyecto de captura y secuestro de CO2 de CIUDEN, una opción nada desdeñable a la hora de fomentar el consumo de carbón mediante técnicas limpias. Pero la planta es experimental, única en España y hace poco hemos visto cómo Endesa pretende desmarcarse del proyecto si la UE no da más facilidades (más subvenciones que pagamos todos y encarecen todavía más el kW).
Podría seguir hablando del carbón hasta rellenar mil post, pero lo fundamental sería: si vamos a desmantelar la producción nuclear, el carbón ocupará su lugar y para ello habrá que construir más centrales térmicas que emitirán más CO2 (aunque quizá esta fuera una buena excusa para seguir desarrollando la captura y secuestro de carbono).

Nuclear:

No es, ni mucho menos, una tecnología limpia, aunque sí es una forma de generar energía sin emisión de CO2 (directa, se entiende).
Algo que digo muchas veces es que preferiría vivir cerca de una central nuclear antes que vivir cerca de una central térmica (como es el caso). La razón es sencilla: es más probable que acabe desarrollando una enfermedad respiratoria que mermará mi calidad de vida viviendo al lado de una central térmica, que el hecho de que por vivir cerca de una central nuclear acabe desarrollando un cáncer (algo que también me puede pasar cerca de una central térmica y que, de hecho, pasa).
Soy pro-nuclear, si, con peros. Pienso que la energía nuclear es necesaria para hacer una transición menos "violenta" y con menos prejuicios hacia otro modelo energético. Seamos realistas: con el petróleo alcanzando precios cada vez más altos se hace necesario el tránsito a un modelo distinto de transporte, ya sea mediante automóviles híbridos o totalmente eléctricos. Para cargar las baterías de esos automóviles tenemos que sacar la energía de alguna parte. Volvemos a lo de siempre, tiene que haber una producción base que nos garantice una continuidad en el consumo: carbón o nuclear.
Por otra parte, la energía nuclear tiene el gran pero de la gestión de los residuos, muy lejos de estar solucionado por el momento, y menos en España, donde hemos adoptado el modelo de ciclo abierto: el uranio se consume y los productos de fisión se consideran residuos inutilizables que se almacenan y no se recuperan.
Otra cosa que debemos solucionar es el tema del ATC, ya que los residuos de alta actividad los mandamos a Francia para que los almacenen allí al módico precio de 60.000 euros al día (sí sí, al día, y los pagamos entre todos).
En resumen: para seguir confiando en la energía nuclear en España, primero hay que constituir un buen sistema de gestión de residuos, ya sea como ciclo abierto, cerrado o cerrado avanzando; lo que no podemos hacer es seguir almacenando el combustible gastado en las saturadas piscinas de los reactores actuales, o algún día tendremos un disgusto.
Otra cosa a tener en cuenta: en los últimos años no se han construido ni se ha planeado construir nuevas centrales, lo que nos lleva a confiar en las ya construidas, con tecnologías de hace varias generaciones, lo cual no es muy alentador.

Renovables y régimen especial:

Aquí tenemos mucho para escoger, y prácticamente todas válidas. 
Podemos considerar como renovables estrella la hidroeléctrica, solar fotovoltaica y eólica.
La hidroeléctrica nos salva el culo de apagones en algún que otro pico de demanda, además de regular la producción frente a la demanda. El inconveniente: el impacto ambiental de los embalses. Por otra parte, solo se consideran de régimen especial (primas) los aprovechamientos de saltos que den una potencia menor o igual a 10 MW, el resto cotiza el kW a precio de mercado.
Con la solar fotovoltaica hemos sufrido (cómo no) una burbuja que nos está explotando en la cara. Es la energía renovable que más primas recibe, con mucha diferencia, y a la vez es una de las que menos energía produce. Contradictorio, ¿a que si? Echadle un vistazo a este artículo (otra vez del Doctor Fernández Ordóñez). ¿Os hierve la sangre? A mi si, estamos pagando el kW fotovoltaico a 10 veces el precio de mercado. Cuando os llegue el recibo de la luz, os cagáis en la energía solar fotovoltaica, yo ya lo hago, además de cagarme en otras cosas.
La eólica: podríamos decir que es el patito feo. A pesar de producir el 16% de la energía en régimen especial, casi 7 veces más que la fotovoltaica, se lleva poco más que la mitad de las subvenciones. El inconveniente: la intermitencia del viento, igual que en la fotovoltaica, el sol no sale por la noche, ni todos los días con la misma intensidad. 

Gas natural (ciclos combinados):

Las centrales de ciclo combinado supusieron una revolución hace unos años: emitían mucho menos CO2 que las térmicas convencionales de carbón y eran más rápidas en los arranques (mayor capacidad de adaptación a la demanda en cada momento). Por ello, los ciclos combinados se utilizan actualmente en el sistema eléctrico para la regulación más gorda, por decirlo de algún modo. Sería un error utilizarlas para la generación de base, porque perderíamos esa flexibilidad a la hora de regular la producción.
Por otra parte, el gas que quemamos en España viene de Argelia, en su mayor parte, lo cual nos supone una relativa inseguridad de abastecimiento si dependiéramos exclusivamente de esta energía. Es decir, que no es bueno confiar toda nuestra generación eléctrica a una fuente de energía que importamos del extranjero, ya que pueden darse problemas en el abastecimiento.

Entonces, ¿qué tenemos que hacer?

No hay una única solución al problema energético, ya que los factores que influyen en él son tremendamente numerosos y complejos.
Lo que se debe es alcanzar un mix energético que garantice la seguridad energética y sea sostenible, para lo cual, y siempre desde mi punto de vista, no se debería prescindir de la energía nuclear y se debería apostar mucho más fuerte por las fuentes renovables, sobretodo a pequeña escala (pequeñas comunidades capaces de generar su propia energía); pero regulando las subvenciones de manera racional y efectiva, evitando a toda costa las burbujas.

Y ahora, a comentar.

martes, 31 de mayo de 2011

Llegó el momento temido

Hola a todos,

hoy os escribo para pediros un pequeño favor.

Como ya sabréis, soy estudiante de IT de Minas. Llevo ya 5 años de mi vida invertidos (sí, no soy una estudiante modelo, lo lamento) y ha llegado el momento que he estado evitando durante meses: elegir un proyecto de final de carrera.

Las opciones están entre dos temas: minería y energía. Ambos me interesan y me gustan, y para ambos estoy preparada.

He preparado un pequeño formulario para que me deis vuestra opinión.
Quiero que lo analicéis en cuanto a relevancia, interés social, innovación y opciones de futuro de cara al mercado laboral.

Os agradecería que participaseis y que, si alguien lo desea, deje una opinión más extensa en comentarios.



Muchas gracias a todos.