Me prometí a mí misma que jamás hablaría de este tema aquí, y estaba más que convencida de que tampoco lo haría en ninguna otra parte de manera extensa y calmada. Pero aquí estoy, aporreando el teclado y leyendo conversaciones aquí y allá, sin dar crédito a mucho de lo que leo.
En este post no va a haber nombres, tampoco enlaces ni acusaciones directas. Primero, porque no me da la gana y segundo porque los aludidos se identificarán enseguida. Un posible tercer punto es que no me apetece ser el blanco de las iras de nadie (así que os podéis ir ahorrando los comentarios ofensivos: en este blog no hay libertad de expresión y no toleraré ni un solo insulto hacia mí o hacia otra persona, por muy lejana que sea), con una loca del ascensor tenemos suficiente, ¿no?
Dicho todo esto, empiezo:
Como mujer y desde mi pubertad, siempre he tenido que escuchar cosas como "cuidado con los hombres", "no vayas con desconocidos", "que alguien te acompañe", etc.
A pesar de todas esas advertencias, casi nunca me he sentido insegura en compañía de un hombre, tampoco he sentido que fuera a perder el control de la situación; y sin embargo, unas pocas veces me he sentido como un trozo de carne al que un animal hambriento y furioso iba a devorar.
Ir por la calle y que alguien te mire es algo normal, nunca me he escandalizado por eso y nunca lo haré. Tampoco me escandalizo si alguien me llama guapa por la calle (no suele ocurrir, pero algún miope de vez en cuando cae), o incluso si me dice "tía buena" o algo similar. Las personas se atraen, y también sexualmente, eso lo entiendo y lo tolero.
Me resulta ya un poco más incómodo el que te describan a voz en grito, en la calle, las guarreridas que les gustaría hacerte. Eso también puedo tolerarlo e incluso ignorarlo y seguir caminando.
Luego ya viene cuando te siguen por la calle a menos de un metro de distancia, en ese momento agarras el móvil por si hay que llamar (aunque no confías en que te dé tiempo) y una llave por si hay que defenderse (aunque tampoco confías en que los reflejos, afectados por el miedo, te permitan algo más que temblar y gritar muy fuerte). Por suerte te has cruzado con otra persona y no ha pasado nada, entras en el portal muerta de miedo, pero nada más.
Son las cuatro de la mañana de un sábado y vuelves a casa después de una noche jugando a rol con los amigos (sí, yo hago eso: no fumo ni bebo, no salgo a discotecas). Aparcas el coche y sales normalmente. No te has vestido especialmente provocativa: ni escote ni ropa ajustada, unos vaqueros y una camiseta holgados; total, solo has ido a jugar con los amigos.
De pronto, a unos 10 metros ves que alguien sale de detrás de un coche y te silba. Es un completo desconocido y a esas horas lo primero que piensas es que quiere tu coche o a tí. Sales andando lo más rápido que puedes sin correr, no debe notar tu pánico o estás jodida. Aciertas a abrir el portal a duras penas y corres al ascensor. Otra vez te has librado, a partir de ahora llevarás siempre el cierre de seguridad del coche puesto y mirarás bien toda la calle antes de salir de él, con las llaves y el teléfono preparados.
Esta sensación continua de inseguridad es lo que una mujer sufre durante toda su vida. No me considero paranoica, pocas veces desconfío de alguien. Soy muy poco sociable, pero si alguien me saluda por la calle, aunque sea un perfecto desconocido, devuelvo el saludo y quizá una sonrisa, quién sabe.
Ni que decir tiene que no considero como acoso o abuso el hecho de que un hombre, conocido o desconocido, me diga que quiere tener sexo conmigo, al menos si lo hace de manera educada y está dispuesto a aceptar el no por respuesta.
Pero no voy a negar que hay situaciones en las que me sentiría realmente incómoda si un hombre mostrase interés sexual en mí. En un callejón oscuro, por ejemplo. O en un ascensor, a solas, a las cuatro de la mañana y a miles de kilómetros de mi casa. Llamadme histérica, pero como mínimo me pondría tensa.
Imagináos que os cuento todo esto: mirad lo que me ha pasado, acojona un poco, ¿verdad? Si alguna vez os pasa algo parecido, chicos, procurad no hacerlo, es incómodo.
No os estoy llamando violadores en potencia, tampoco os estoy pidiendo que empaticéis conmigo, solo estoy sugiriendo que evitéis un comportamiento que puede ser desagradable (tanto para vosotros si la chica empieza a gritar cuando tú solo querías un café, como para la chica por el susto que se va a llevar).
Pero vosotros os lo tomáis realmente mal porque pensáis que he hecho todo lo contrario de lo que describo en las tres líneas anteriores. Me llamáis reprimida, porque tía, él solo se te estaba declarando, ¿por qué montas un drama si no te pasó nada?, o las mujeres árabes con sus burkas deben estar preocupadísimas porque un hombre te ha pedido sexo en un ascensor.
Entonces todo se va de madre y no solo vosotros, mis amigos, me recrimináis por contaroslo, vuestros amigos a los que no conozco de nada también lo hacen. Y me llaman puta, porque seguro que yo iba provocando y la culpa fue mía, o calienta braguetas, porque dejé al pobre hombre con una erección del carajo después de provocarle, o loca histérica, porque no es para tanto y deberían preocuparme más las mujeres árabes que visten burkas que mi integridad física en un momento determinado.
Y de esta manera, al más puro estilo del juego del teléfono roto, la bola de mierda llega a tal magnitud que salpica a todas mis amigas y simpatizantes y se les acaba tratando igual que a mí.
Eres una loca histérica, no razonas y a partir de ahora, y solo por este hecho aislado, voy a juzgar todas tus propuestas futuras y llegar a la conclusión de que nada de lo que dices debe ser tenido en cuenta.
Pero esa experiencia desagradable pasa, hacemos las paces, todo vuelve a la normalidad. Seguimos quedando para tomar un café, hablamos...
Un buen día queréis montar una fiesta de disfraces a la que acuda mucha, mucha gente. Me gusta la idea y os ofrezco mi ayuda con las invitaciones. De hecho, conozco a alguien que tiene una tienda de disfraces y se los puede dejar a la gente que quiera ir pero que no tenga uno. A todos nos parece una estupenda idea.
Pero unas semanas antes de la fiesta, alguien vuelve a sacar el tema del ascensor, y como en la fiesta va a haber ascensores teméis que las chicas no quieran venir porque conocen mi mala experiencia con ellos.
Entonces vuelve a montarse un lío del carajo: me echáis la culpa de que las chicas no quieran venir porque se van a sentir incómodas por la presencia de los ascensores, porque una vez yo tuve un problema en un ascensor.
Como, por lo visto, tengo la culpa de que las chicas no quieran ir (aunque las he invitado yo y les he dado disfraces) y no voy a ser bienvenida a la fiesta, os comunico que ya no me apetece ir a la fiesta porque no me voy a sentir cómoda.
Que os diga que no voy a ir a la fiesta (el resto de chicas invitadas por mí pueden ir y pueden seguir llevando los disfraces que yo les dejé) os sienta muy mal y creéis que os estoy boicoteando, porque soy una resentida.
Otro lío del carajo, no gano para disgustos.
Ese lío del carajo que montáis vosotros vuelve a salpicar mierda a kilómetros de distancia, a otras chicas que van a ir a otra fiesta de disfraces en otro país diferente y que nunca han tenido ningún problema con los chicos que la organizan ni con los ascensores.
Pero los organizadores se sienten identificados con vosotros y se sienten amenazados por esas chicas histéricas que no saben ir a una fiesta de disfraces donde va a haber ascensores.
Malditas histéricas. Que vengan solo las que puedan soportar los ascensores, no los vamos a quitar ahora.
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domingo, 3 de junio de 2012
lunes, 16 de abril de 2012
Algunas respuestas, feminismo y psicología evolucionista
Considero que las discusiones personales no deben hacerse públicas por varias razones, pero la principal es que a nadie le interesa mi aburrida vida.
Por eso en este post voy a hacer una excepción: primero, porque la otra parte ya ha hecho pública su animadversión por mí en varias ocasiones, y segundo, porque lo que aquí vamos a discutir ha pasado a afectar a mi vida pública en las redes sociales, llegando al punto de que se me piden explicaciones por mis decisiones, porque se implica a terceras (cuartas, quintas…) personas y porque se me insulta (sí, me siento insultada) poniendo en mi boca palabras que jamás he dicho ni diré y pensamientos que no comparto de ninguna manera.
Mi actitud ante el troll machista, al contrario que la actitud característica de Skepchick, es ignorarle y no alimentarle demasiado. ¿Por qué? Porque es inútil discutir con una persona que se cree superior por haber nacido con un pene, como si eso lo hubiera podido elegir personalmente.
Lo que nunca imaginé encontrarme son pseudoescépticos pseudofeministas que tienen ese mismo comportamiento irracional. Lo cual me parece bochornoso, ya que nadie que se autodenomine escéptico debería tener pensamientos tan propios de fanáticos y charlatanes.
Si recuerdan mi primer post en Escéptica, allá por octubre del año pasado, recordarán también el buen debate que hubo en él. Fuera de ese debate se me recriminó que me preocupaba de tonterías propias del hembrismo (supuesta defensa de la supremacía de la mujer sobre el hombre) y no del feminismo, que tiene temas más importantes que tratar.
Como no tengo nada mejor que hacer, y siguiendo con mi hembrismo radical, se me ocurrió criticar en otro post los métodos publicitarios de una marca de desodorante, los cuales considero sexistas. Esa debió ser la gota que colmó el vaso de mis críticos, ya que recibí varias interpelaciones, no solo en Escéptica y repetidas a lo largo del tiempo. No contesté a ellas porque consideré que no tenían mayor importancia: una pataleta de alguien que sabe poca ciencia y menos de feminismo e igualdad.
Han pasado los meses y esa pataleta ha servido para crearme una fama de feminazi implacable e irracional, ya que siempre me he negado a dar explicaciones por ese artículo por considerar las críticas sin ningún tipo de fundamento.
Me he ganado esa fama por las conclusiones (erróneas) que alguien ha sacado de varios artículos míos, sin haber entendido nada de ellos y que considera que sus críticas están fundamentadas en la ciencia (en este punto pueden imaginarme soltando una sonora carcajada).
Nunca, hasta que empecé a colaborar con Escéptica me había considerado feminista, mucho menos radical, y en muchas ocasiones he criticado ciertas posturas que se declaraban feministas por los mismos motivos que me critican a mi ahora.
Pero no quiero hablar solo de mí, también quiero hablar de ciencia.
Con todos ustedes, la psicología evolucionista, que según Wikipedia:
Hasta ahí nada raro, es una disciplina científica más, con sus estudios, sus resultados, sus leyes y postulados. El problema aparece cuando interpretamos esos resultados, no siempre de manera acertada.
Con los estudios procedentes de la psicología evolucionista es relativamente fácil caer en la falacia naturalista y atribuir un valor moral a un conocimiento científico. En esos casos equivaldría a justificar como bueno el hecho de que existan enfermedades como el cáncer porque se entiende su funcionamiento. Absurdo, ¿no?
Pues eso ocurre cuando se trata de sacar conclusiones de la psicología evolucionista y el machismo: se tiende a pensar que, como el hombre ha desarrollado el mecanismo X durante algún momento de su proceso evolutivo, eso justifica el comportamiento Y (cuestionable moralmente) que algunos individuos practican en la actualidad.
Un ejemplo de esto lo encontramos en las críticas que se hicieron al mencionado post de la publicidad sexista, que se basaban en que la psicología evolucionista establece que a hombres y mujeres nos atraen diferentes tipos de estímulos cuando sentimos atracción física por otra persona (porque todos sabemos que las mujeres nunca nos fijamos en el físico de los hombres y esperamos a ver su carácter o su cartera). Y con ese argumento se justificó el sexismo y la objetificación de la mujer en la publicidad, porque es normal y aceptable que la mujer se presente como un pedazo de carne descerebrado… ¡a los hombres les atrae eso, deal with it!
Es obvio que hombres y mujeres tenemos diferentes preferencias, así como tenemos físicos diferentes, pero esas preferencias ¿hasta qué punto están condicionadas por nuestra herencia evolutiva y hasta dónde por nuestra herencia cultural?
Que sepamos cómo funcionan nuestros impulsos no quiere decir que podamos justificar moralmente todo lo que hacemos por su causa. Volviendo a la analogía del cáncer: que sepamos cómo funciona no quiere decir que no sea malo. Un cocodrilo puede arrancarte una pierna y se consideraría un comportamiento natural, propio del cocodrilo, lo cual no quiere decir que sea bueno que el cocodrilo se haya comido tu pierna.
Y éste es solo un ejemplo del mal uso de la ciencia, manipulada para que diga lo que a alguien beneficia para que se mantenga el statu quo, en este caso para que el hombre pueda seguir comportándose de manera sexista impunemente.
Podrán decirme que critico a la psicología evolutiva por ir en contra de mi realidad, lo cual no sería cierto porque solo critico el uso torticero e interesado que se hace de ella. Pero buscando información sobre esta rama de la ciencia me he encontrado con no pocas críticas, casi todas ellas de parte de conocidos escépticos (quizá el que ha criticado con más ganas haya sido PZ Myers). En todas ellas se menciona el poco rigor científico de algunos de los estudios: maquillaje de datos, conclusiones erróneas, estadística creativa…
Un puñado de estudios controvertidos no son suficientes para desacreditar a una disciplina completa, aunque sí a sus autores y defensores; pero lo que debería ponernos a la defensiva es que esa manipulación justifique actos moralmente criticables, haciéndolos pasar por naturales.
¿Quién eres tú para contradecir a la evolución? La naturaleza es así, así que ponte un bikini y prepárame un sandwich.
Con este post puede darse por contestado el señor David Osorio, que con tanta insistencia y reiteración ha pedido explicaciones y rectificaciones a quien aquí escribe.
Y finalmente, quiero agradecer a Paleofreak y Daurmith la ayuda que me han prestado para la preparación de este post, y a todos los miembros de Escéptica que tanto me han apoyado en los seis meses que llevo ya colaborando con ellos.
Por eso en este post voy a hacer una excepción: primero, porque la otra parte ya ha hecho pública su animadversión por mí en varias ocasiones, y segundo, porque lo que aquí vamos a discutir ha pasado a afectar a mi vida pública en las redes sociales, llegando al punto de que se me piden explicaciones por mis decisiones, porque se implica a terceras (cuartas, quintas…) personas y porque se me insulta (sí, me siento insultada) poniendo en mi boca palabras que jamás he dicho ni diré y pensamientos que no comparto de ninguna manera.
Mi actitud ante el troll machista, al contrario que la actitud característica de Skepchick, es ignorarle y no alimentarle demasiado. ¿Por qué? Porque es inútil discutir con una persona que se cree superior por haber nacido con un pene, como si eso lo hubiera podido elegir personalmente.
Lo que nunca imaginé encontrarme son pseudoescépticos pseudofeministas que tienen ese mismo comportamiento irracional. Lo cual me parece bochornoso, ya que nadie que se autodenomine escéptico debería tener pensamientos tan propios de fanáticos y charlatanes.
Si recuerdan mi primer post en Escéptica, allá por octubre del año pasado, recordarán también el buen debate que hubo en él. Fuera de ese debate se me recriminó que me preocupaba de tonterías propias del hembrismo (supuesta defensa de la supremacía de la mujer sobre el hombre) y no del feminismo, que tiene temas más importantes que tratar.
Como no tengo nada mejor que hacer, y siguiendo con mi hembrismo radical, se me ocurrió criticar en otro post los métodos publicitarios de una marca de desodorante, los cuales considero sexistas. Esa debió ser la gota que colmó el vaso de mis críticos, ya que recibí varias interpelaciones, no solo en Escéptica y repetidas a lo largo del tiempo. No contesté a ellas porque consideré que no tenían mayor importancia: una pataleta de alguien que sabe poca ciencia y menos de feminismo e igualdad.
Han pasado los meses y esa pataleta ha servido para crearme una fama de feminazi implacable e irracional, ya que siempre me he negado a dar explicaciones por ese artículo por considerar las críticas sin ningún tipo de fundamento.
Me he ganado esa fama por las conclusiones (erróneas) que alguien ha sacado de varios artículos míos, sin haber entendido nada de ellos y que considera que sus críticas están fundamentadas en la ciencia (en este punto pueden imaginarme soltando una sonora carcajada).
Nunca, hasta que empecé a colaborar con Escéptica me había considerado feminista, mucho menos radical, y en muchas ocasiones he criticado ciertas posturas que se declaraban feministas por los mismos motivos que me critican a mi ahora.
Pero no quiero hablar solo de mí, también quiero hablar de ciencia.
Con todos ustedes, la psicología evolucionista, que según Wikipedia:
propone que la psicología y la conducta de los humanos y primates pueden ser entendidas conociendo su historia evolutiva. Específicamente propone que la mente de los primates, incluido el hombre, está compuesta de muchos mecanismos funcionales, llamados adaptaciones psicológicas o mecanismos psicológicos evolucionados que se han desarrollado mediante selección natural para ser útiles para la supervivencia y reproducción del organismo.
Hasta ahí nada raro, es una disciplina científica más, con sus estudios, sus resultados, sus leyes y postulados. El problema aparece cuando interpretamos esos resultados, no siempre de manera acertada.
Con los estudios procedentes de la psicología evolucionista es relativamente fácil caer en la falacia naturalista y atribuir un valor moral a un conocimiento científico. En esos casos equivaldría a justificar como bueno el hecho de que existan enfermedades como el cáncer porque se entiende su funcionamiento. Absurdo, ¿no?
Pues eso ocurre cuando se trata de sacar conclusiones de la psicología evolucionista y el machismo: se tiende a pensar que, como el hombre ha desarrollado el mecanismo X durante algún momento de su proceso evolutivo, eso justifica el comportamiento Y (cuestionable moralmente) que algunos individuos practican en la actualidad.
Un ejemplo de esto lo encontramos en las críticas que se hicieron al mencionado post de la publicidad sexista, que se basaban en que la psicología evolucionista establece que a hombres y mujeres nos atraen diferentes tipos de estímulos cuando sentimos atracción física por otra persona (porque todos sabemos que las mujeres nunca nos fijamos en el físico de los hombres y esperamos a ver su carácter o su cartera). Y con ese argumento se justificó el sexismo y la objetificación de la mujer en la publicidad, porque es normal y aceptable que la mujer se presente como un pedazo de carne descerebrado… ¡a los hombres les atrae eso, deal with it!
Es obvio que hombres y mujeres tenemos diferentes preferencias, así como tenemos físicos diferentes, pero esas preferencias ¿hasta qué punto están condicionadas por nuestra herencia evolutiva y hasta dónde por nuestra herencia cultural?
Que sepamos cómo funcionan nuestros impulsos no quiere decir que podamos justificar moralmente todo lo que hacemos por su causa. Volviendo a la analogía del cáncer: que sepamos cómo funciona no quiere decir que no sea malo. Un cocodrilo puede arrancarte una pierna y se consideraría un comportamiento natural, propio del cocodrilo, lo cual no quiere decir que sea bueno que el cocodrilo se haya comido tu pierna.
Y éste es solo un ejemplo del mal uso de la ciencia, manipulada para que diga lo que a alguien beneficia para que se mantenga el statu quo, en este caso para que el hombre pueda seguir comportándose de manera sexista impunemente.
Podrán decirme que critico a la psicología evolutiva por ir en contra de mi realidad, lo cual no sería cierto porque solo critico el uso torticero e interesado que se hace de ella. Pero buscando información sobre esta rama de la ciencia me he encontrado con no pocas críticas, casi todas ellas de parte de conocidos escépticos (quizá el que ha criticado con más ganas haya sido PZ Myers). En todas ellas se menciona el poco rigor científico de algunos de los estudios: maquillaje de datos, conclusiones erróneas, estadística creativa…
Un puñado de estudios controvertidos no son suficientes para desacreditar a una disciplina completa, aunque sí a sus autores y defensores; pero lo que debería ponernos a la defensiva es que esa manipulación justifique actos moralmente criticables, haciéndolos pasar por naturales.
¿Quién eres tú para contradecir a la evolución? La naturaleza es así, así que ponte un bikini y prepárame un sandwich.
Con este post puede darse por contestado el señor David Osorio, que con tanta insistencia y reiteración ha pedido explicaciones y rectificaciones a quien aquí escribe.
Y finalmente, quiero agradecer a Paleofreak y Daurmith la ayuda que me han prestado para la preparación de este post, y a todos los miembros de Escéptica que tanto me han apoyado en los seis meses que llevo ya colaborando con ellos.
jueves, 26 de enero de 2012
Mi (breve) experiencia escéptica en televisión
Algunos ya sabréis que el martes estuve en la tele, poniendo la nota discordante a una sarta de sinsentidos que tuve que aguantar estoicamente sin reírme (porque reírse en la tele del que tienes al lado no está bien visto, supongo).
Total, que a mi derecha (todos estaban a mi derecha) tenía a un psicólogo, un santero y una señora que no se dedicaba a ninguna pseudocosa en particular y les daba a todas en general. Y enfrente, a la presentadora y sus acólitos (me encanta esta palabra).
La entrevista fue corta, creo que sensiblemente más corta que al resto (pero aquí no nos gustan las conspiraciones) pero dije más o menos lo que tenía que decir en tan poco tiempo.
Os cuento a continuación lo que más me ha gustado.
Seguir leyendo en Escéptica.
Total, que a mi derecha (todos estaban a mi derecha) tenía a un psicólogo, un santero y una señora que no se dedicaba a ninguna pseudocosa en particular y les daba a todas en general. Y enfrente, a la presentadora y sus acólitos (me encanta esta palabra).
La entrevista fue corta, creo que sensiblemente más corta que al resto (pero aquí no nos gustan las conspiraciones) pero dije más o menos lo que tenía que decir en tan poco tiempo.
Os cuento a continuación lo que más me ha gustado.
Seguir leyendo en Escéptica.
sábado, 21 de enero de 2012
El Juan Palomo del escepticismo en España
Este post pretende ser una réplica a este del tito Rinze, aunque no exclusivamente.
Si lo habéis leído (seguro, antes que este), en él se trata la utilidad o no de los Escépticos en el pub (o Enigmas y Birras, o Escépticos en el bar, que viene a ser lo mismo). Y por lo visto hay unanimidad en el tema: son súper efectivos y cumplen su propósito.
Pero como yo soy la mala del post, me pregunto: ¿seguro? No lo tengo tan claro.
El fin de semana pasado se celebraron las jornadas Murcia Divulga, en la Universidad de ídem (de Murcia, no de Divulga), y hablando de comunicación científica salió el tema de los Escépticos en el pub.
Y quiero recalcar esto: se habló de los Eeep como eventos divulgativos abiertos al público. Pues me vais a perdonar, pero creo que no lo son, ni mucho menos. Y la parte que no es cierta es la segunda: no son abiertos al público, tienen un público muy específico.
¿En los Eeep se habla de ciencia? Sí.
Por tanto, ¿en los Eeep se hace divulgación? Sí.
¿Los temas que se tratan en los Eeep son interesantes para la gran mayoría? Sí.
¿Son los Eeep abiertos al público? No. Y si queréis lo pongo en mayúsculas: NO.
Y no voy a entrar en el tema de difusión o no difusión, de eso ya se habló en el post de Rinze, mucho. Demasiado. Desviando la atención de otra cosa más importante: la forma.
Estoy de acuerdo en que es un ambiente relajado, más o menos accesible a todo el mundo, informal.
Se habló también de si los títulos de las charlas debían ser de una manera u otra, tema también irrelevante.
Lo que, a mi entender, hace a los Eeep (y al movimiento escéptico en general) eventos endogámicos es nuestra propia actitud: cuando estamos en grupo nos crecemos y lo primero que hacemos es burlarnos del crédulo. Y no me vengáis con soplapolleces de respeto y de "si alguien se pasa se le llama la atención", porque no se hace; en lugar de eso nos reímos y nos sentimos muy escépticos y muy inteligentes.
El propio Rinze lo decía:
Y creo que la cita anterior refleja a la perfección (en su mayoría, hay honrosas excepciones) el movimiento escéptico en España: un club de gente que se cree estupenda por reírse del crédulo.
Pues si es eso, a mi me borran.
Y si nos vamos al tema de las asociaciones es todavía más gracioso. En algunas solo puedes entrar si te apadrina alguien de dentro. Por tanto, o tienes relación previa con el movimiento o no eres un verdadero escéptico.
Otra de las cosas que me llama la atención, y que se comentó en el post de Rinze, es que hay un miedo atroz al proselitismo y al "como ellos lo hacen, nosotros no lo podemos hacer porque somos mejores". Una actitud infantil y pedante. Si no quieres llegar al mayor número de gente posible, ¿para qué cojones haces el paripé? ¿Para darte palmaditas en la espalda con tus amigotes y sentirte importante? Es absurdo que tu organización supuestamente persiga el avance del pensamiento crítico y no hagas nada por ese avance: "quien tenga un poco de interés que acuda y quien no, pues no".
Quiero una sociedad mejor y más crítica, pero yo me sigo reuniendo con mis amigos los verdaderos escépticos y hablando de los mismos temas una y otra vez solo con ellos. El resto del mundo es escoria crédula y que se joda.
Y no estoy diciendo que yo sea mejor ni peor, también he caído en el error de reírme del crédulo y en el de creerme especial por ser escéptica; pero eso se arregla con autocrítica, algo que nos falta en el movimiento. Solo hay que ver el número de comentarios al post de Rinze dando la razón insulsamente frente al número de comentarios aportando algo realmente interesante y crítico.
Alguien me decía en Twitter, el día de la discusión que:
Los comentarios están abiertos, den rienda suelta a su bilis.
Si lo habéis leído (seguro, antes que este), en él se trata la utilidad o no de los Escépticos en el pub (o Enigmas y Birras, o Escépticos en el bar, que viene a ser lo mismo). Y por lo visto hay unanimidad en el tema: son súper efectivos y cumplen su propósito.
Pero como yo soy la mala del post, me pregunto: ¿seguro? No lo tengo tan claro.
El fin de semana pasado se celebraron las jornadas Murcia Divulga, en la Universidad de ídem (de Murcia, no de Divulga), y hablando de comunicación científica salió el tema de los Escépticos en el pub.
Y quiero recalcar esto: se habló de los Eeep como eventos divulgativos abiertos al público. Pues me vais a perdonar, pero creo que no lo son, ni mucho menos. Y la parte que no es cierta es la segunda: no son abiertos al público, tienen un público muy específico.
¿En los Eeep se habla de ciencia? Sí.
Por tanto, ¿en los Eeep se hace divulgación? Sí.
¿Los temas que se tratan en los Eeep son interesantes para la gran mayoría? Sí.
¿Son los Eeep abiertos al público? No. Y si queréis lo pongo en mayúsculas: NO.
Y no voy a entrar en el tema de difusión o no difusión, de eso ya se habló en el post de Rinze, mucho. Demasiado. Desviando la atención de otra cosa más importante: la forma.
Estoy de acuerdo en que es un ambiente relajado, más o menos accesible a todo el mundo, informal.
Se habló también de si los títulos de las charlas debían ser de una manera u otra, tema también irrelevante.
Lo que, a mi entender, hace a los Eeep (y al movimiento escéptico en general) eventos endogámicos es nuestra propia actitud: cuando estamos en grupo nos crecemos y lo primero que hacemos es burlarnos del crédulo. Y no me vengáis con soplapolleces de respeto y de "si alguien se pasa se le llama la atención", porque no se hace; en lugar de eso nos reímos y nos sentimos muy escépticos y muy inteligentes.
El propio Rinze lo decía:
Yo, que soy partidario de títulos como La homeopatía es una profunda estupidez, y aquí están la pruebas que respaldan eso, y si después de ver la charla usted decide seguir dándole su dinero a los cuentagotas, el estúpido es usted, me resistía y me sigo resistiendo a la idea.Llamar a la gente estúpida ya de primeras es una idea inteligentísima, así seguro que el que lo lee no se crea ningún tipo de prejuicio.
Y creo que la cita anterior refleja a la perfección (en su mayoría, hay honrosas excepciones) el movimiento escéptico en España: un club de gente que se cree estupenda por reírse del crédulo.
Pues si es eso, a mi me borran.
Y si nos vamos al tema de las asociaciones es todavía más gracioso. En algunas solo puedes entrar si te apadrina alguien de dentro. Por tanto, o tienes relación previa con el movimiento o no eres un verdadero escéptico.
Otra de las cosas que me llama la atención, y que se comentó en el post de Rinze, es que hay un miedo atroz al proselitismo y al "como ellos lo hacen, nosotros no lo podemos hacer porque somos mejores". Una actitud infantil y pedante. Si no quieres llegar al mayor número de gente posible, ¿para qué cojones haces el paripé? ¿Para darte palmaditas en la espalda con tus amigotes y sentirte importante? Es absurdo que tu organización supuestamente persiga el avance del pensamiento crítico y no hagas nada por ese avance: "quien tenga un poco de interés que acuda y quien no, pues no".
Quiero una sociedad mejor y más crítica, pero yo me sigo reuniendo con mis amigos los verdaderos escépticos y hablando de los mismos temas una y otra vez solo con ellos. El resto del mundo es escoria crédula y que se joda.
Y no estoy diciendo que yo sea mejor ni peor, también he caído en el error de reírme del crédulo y en el de creerme especial por ser escéptica; pero eso se arregla con autocrítica, algo que nos falta en el movimiento. Solo hay que ver el número de comentarios al post de Rinze dando la razón insulsamente frente al número de comentarios aportando algo realmente interesante y crítico.
Alguien me decía en Twitter, el día de la discusión que:
El escepticismo moderno consiste en negar cosas que no sabemos ni lo que son porque gente guay dice que son mentira.Y quizá no se equivoque mucho.
Los comentarios están abiertos, den rienda suelta a su bilis.
viernes, 30 de diciembre de 2011
El año que pasó sin darme cuenta
Hoy, y sin que sirva de precedente, voy a hablar de mi. No es que crea que a nadie le interese, escribo esto porque no tengo nada que esconder y porque quiero plasmar mis pensamientos en alguna parte.
Este año que acaba no ha sido bueno... ni malo, simplemente ha pasado y no me he dado cuenta. Será que me estoy haciendo mayor y conforme se van alejando los recuerdos de la infancia el tiempo corre más deprisa.
He hecho cosas, bastantes cosas; pero me queda la sensación de haber perdido el tiempo.
El año empezó de la peor forma posible: una relación de cuatro años a la basura. Peleas, mentiras, tristeza... impotencia al ver que todo va mal y no puedes hacer nada para arreglarlo.
No estábamos hechos el uno para el otro, fue mejor así, nos quedan los buenos momentos que pasamos juntos... frases de autocompasión, vacías de significado que no calman al corazón roto.
Pero no te rindas, no puedes rendirte. Si lo haces, pierdes.
Y pasaron los meses, autocompadeciéndome y sin prestar atención al calendario. Perdiendo amigos por el camino, será que en los malos momentos nadie quiere estar al lado del que sufre.
Otros amigos llegaron y por ahora se han quedado. Reconozco que no tengo un trato sencillo y que no soy sociable, pero no pido mucho, solo un ratito de risas de vez en cuando; sin compromisos.
El verano llegó y en un arrebato deportista me dediqué a hacer varias decenas de kilómetros en bicicleta. Durante esas horas pedaleando, sin nada más en la cabeza que el paisaje y alguna que otra canción, fui encontrando la salida de la tristeza.
En septiembre conseguí salvar el año académico, en un arrebato de lucidez y ganas de estudiar sacadas de vete a saber dónde.
En septiembre también fui a mi primer evento de divulgación, el Amazings 2011. Allí conocí a gigantes, personas que admiro por su dedicación y su sentido común. Hablo de escépticos y divulgadores; unos conocidos, otros no tanto, pero a todos ellos quiero agradecer que dedicasen unos minutos a conversar con una chica tímida y torpe, que prefiere escuchar a contar.
Aprendí mucho de ellos y sigo aprendiendo cada día, a través de redes sociales y blogs de divulgación y pensamiento crítico.
En octubre, las chicas de Escéptica me aceptaron en sus filas. Ya ves, algunos piensan que sé escribir, yo creo que aporreo el teclado sin cometer (muchas) faltas de ortografía.
Y no es porque lo diga yo, pero en Escéptica se escribe cada día con mucho cariño y dedicación, y la calidad es excelente a pesar de una servidora.
En noviembre organizamos nuestro primer Escépticos en el pub en León, donde aprendimos de la mano de Vary que lo natural es bueno, como un cocodrilo natural.
Di un paso más en la guerra contra los charlatanes y los timadores y me hice socia del Círculo Escéptico, que siempre haremos más entre todos que luchando individualmente.
Para el nuevo año tengo nuevos proyectos, algunos no sé si podré llevarlos a cabo. Pero sobre todo, quiero seguir aprendiendo, cada día y de todo.
Espero poder contar algo más alegre el próximo año, pero éste es mi balance.
Gracias a todos.
Este año que acaba no ha sido bueno... ni malo, simplemente ha pasado y no me he dado cuenta. Será que me estoy haciendo mayor y conforme se van alejando los recuerdos de la infancia el tiempo corre más deprisa.
He hecho cosas, bastantes cosas; pero me queda la sensación de haber perdido el tiempo.
El año empezó de la peor forma posible: una relación de cuatro años a la basura. Peleas, mentiras, tristeza... impotencia al ver que todo va mal y no puedes hacer nada para arreglarlo.
No estábamos hechos el uno para el otro, fue mejor así, nos quedan los buenos momentos que pasamos juntos... frases de autocompasión, vacías de significado que no calman al corazón roto.
Pero no te rindas, no puedes rendirte. Si lo haces, pierdes.
Y pasaron los meses, autocompadeciéndome y sin prestar atención al calendario. Perdiendo amigos por el camino, será que en los malos momentos nadie quiere estar al lado del que sufre.
Otros amigos llegaron y por ahora se han quedado. Reconozco que no tengo un trato sencillo y que no soy sociable, pero no pido mucho, solo un ratito de risas de vez en cuando; sin compromisos.
El verano llegó y en un arrebato deportista me dediqué a hacer varias decenas de kilómetros en bicicleta. Durante esas horas pedaleando, sin nada más en la cabeza que el paisaje y alguna que otra canción, fui encontrando la salida de la tristeza.
En septiembre conseguí salvar el año académico, en un arrebato de lucidez y ganas de estudiar sacadas de vete a saber dónde.
En septiembre también fui a mi primer evento de divulgación, el Amazings 2011. Allí conocí a gigantes, personas que admiro por su dedicación y su sentido común. Hablo de escépticos y divulgadores; unos conocidos, otros no tanto, pero a todos ellos quiero agradecer que dedicasen unos minutos a conversar con una chica tímida y torpe, que prefiere escuchar a contar.
Aprendí mucho de ellos y sigo aprendiendo cada día, a través de redes sociales y blogs de divulgación y pensamiento crítico.
En octubre, las chicas de Escéptica me aceptaron en sus filas. Ya ves, algunos piensan que sé escribir, yo creo que aporreo el teclado sin cometer (muchas) faltas de ortografía.
Y no es porque lo diga yo, pero en Escéptica se escribe cada día con mucho cariño y dedicación, y la calidad es excelente a pesar de una servidora.
En noviembre organizamos nuestro primer Escépticos en el pub en León, donde aprendimos de la mano de Vary que lo natural es bueno, como un cocodrilo natural.
Di un paso más en la guerra contra los charlatanes y los timadores y me hice socia del Círculo Escéptico, que siempre haremos más entre todos que luchando individualmente.
Para el nuevo año tengo nuevos proyectos, algunos no sé si podré llevarlos a cabo. Pero sobre todo, quiero seguir aprendiendo, cada día y de todo.
| Esta foto me la sacó Txema Campillo, a traición, en Bilbao. |
Gracias a todos.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Tirón de orejas a la Universidad de León
Lo han vuelto a conseguir, la Universidad de León ha vuelto a La lista de la vergüenza por la puerta grande. Y esta vez con... homeopatía. ¡Tachán!
Me pasa el amigo escéptico Fernando Frías el artículo "La homeopatía es más eficaz en animales porque no se sugestionan" en ABC, en el que se hacen eco de la charla "Aplicación de la homeopatía en la veterinaria" de una tal Laura García Suárez, licenciada en Veterinaria por la ULE.
En dicho artículo se dicen perlas como:
o:
y como colofón (y mi favorita):
Y hablando de intereses económicos: ¿Sabe la señorita (o señora) García Suárez que la empresa homeopática Boiron se ha comprado una cátedra de homeopatía para ella solita en la Universidad de Zaragoza?
Porque a mí eso me suena a interés económico, ¿no les parece?
Llegados a este punto, y con vergüenza e indignación a partes iguales, me he decidido a enviar un correo electrónico al Rectorado de la Universidad de León para protestar por este compendio de despropósitos.
El mensaje lo pego a continuación, y son libres de copiarlo y enviarlo si lo desean:
El correo electronico de contacto del Rectorado de la ULE es rectorado@unileon.es.
Son libres de difundirlo y copiarlo. No permitamos que nuestra universidad vuelva a producirnos vergüenza.
Me pasa el amigo escéptico Fernando Frías el artículo "La homeopatía es más eficaz en animales porque no se sugestionan" en ABC, en el que se hacen eco de la charla "Aplicación de la homeopatía en la veterinaria" de una tal Laura García Suárez, licenciada en Veterinaria por la ULE.
En dicho artículo se dicen perlas como:
A su juicio, la ventaja de la homeopatía es que reequilibra el organismo a nivel mental y físico para que el mismo se cure, estimulando todos sus mecanismos y sus propias defensas.
o:
García Suárez ha hecho hincapié en que esta técnica puede emplearse en animales para acabar con problemas de conducta patológicos, problemas mentales, físicos y enfermedades crónicas.
y como colofón (y mi favorita):
Esta señorita o señora será licenciada en Veterinaria, pero conoce bien poco los principios químicos y físicos que gobiernan en las disoluciones o, de lo contrario, no defendería la homeopatía a capa y espada contra esos "intereses económicos" que dice haber detrás.
En este punto, ha augurado que la homeopatía "ganará terreno" y "será el futuro", a pesar de los "intereses económicos" que se interponen en su difusión, ha añadido.
Y hablando de intereses económicos: ¿Sabe la señorita (o señora) García Suárez que la empresa homeopática Boiron se ha comprado una cátedra de homeopatía para ella solita en la Universidad de Zaragoza?
Porque a mí eso me suena a interés económico, ¿no les parece?
Llegados a este punto, y con vergüenza e indignación a partes iguales, me he decidido a enviar un correo electrónico al Rectorado de la Universidad de León para protestar por este compendio de despropósitos.
El mensaje lo pego a continuación, y son libres de copiarlo y enviarlo si lo desean:
A quien pueda interesar,
ha llegado a mi conocimiento, a través de un periódico nacional (ABC - La homeopatía es más eficaz en animales porque no se sugestionan), la noticia de que se ha celebrado en nuestra Universidad una charla sobre la "Aplicación de la homeopatía en la veterinaria".
Mi primera reacción ha sido de sorpresa, ya que en otras ocasiones, se ha notificado a toda la comunidad universitaria la celebración de eventos de este tipo, ya sea a través del correo electrónico institucional o a través de la página web de la misma.
Mi segunda reacción ha sido de indignación y estupor, ya que en una facultad de ciencias como es la de Veterinaria se avala una terapia pseudocientífica: la homeopatía.
La homeopatía ha sido refutada por numerosos estudios científicos publicados en revistas de impacto, siendo el resultado de dichos estudios el que la homeopatía no tiene mayor efecto sobre los pacientes que el placebo. Una prueba de ello es la publicación, en 2005, de un estudio en la prestigiosa revista médica The Lancet, en el que se establece que los efectos de los medicamentos homeopáticos no van más allá del placebo.
Además, aplicando el sentido común, y estudiando con detenimiento los principios de la homeopatía, nadie con una formación ciéntifica básica podría aceptarlos, ya que contravienen todas las leyes físicas y químicas que conocemos.
Es por ello que hago llegar mi queja al Rectorado, por permitir que en una Universidad pública, y más en una facultad en la que se imparte una carrera científica, se dé pábulo a este tipo de prácticas pseudocientíficas y fraudulentas.
Hago saber también mediante este correo electrónico, que existe una página web en la que se denuncian todas las prácticas pseudocientíficas de las universidades españolas, y que la Universidad de León figura en ella, por éste y otros cursos que se han impartido en el pasado. La página en cuestión se llama La lista de la vergüenza. Y vergüenza es lo que me produce, como alumna de la universidad, ver que el centro en el que estudio está en esa lista.
Sin más que pedir encarecidamente que en el futuro se preste más atención a las actividades que se organizan en la Universidad, y que no tengan cabida en nuestras facultades más prácticas pseudocientíficas que atentan contra el sentido común y la labor educativa que debe tener una Universidad.
Atentamente,
Silvia Alba Colado
estudiante de Ingeniería Técnica de Minas en la Universidad de León.
El correo electronico de contacto del Rectorado de la ULE es rectorado@unileon.es.
Son libres de difundirlo y copiarlo. No permitamos que nuestra universidad vuelva a producirnos vergüenza.
sábado, 25 de junio de 2011
Cosmos
Disclaimer: antes de empezar a leer el artículo que os presento a continuación, quiero dejar claras ciertas cosas.
La primera es que soy berciana, que vivo a 8 km de Toral de los Vados y que en mi familia siempre nos hemos dedicado al campo, en mayor o menor medida.
La segunda es que, siempre he pensado que las cosas no son blancas o negras: no digas sí o no, di "sí, pero..." o "no, pero...". Siempre hay matices, ventajas contra incovenientes.
La tercera es que antes de hablar y posicionarse a favor o en contra de algo, hay que informarse correctamente y emitir un juicio de valor crítico y objetivo, sin entrar en sentimentalismos o ideales.
Y después de esto, empecemos:
Para aquellos que no sepan de lo que hablo, Cosmos es una empresa del Grupo Cimpor, dedicada a la fabicación de cementos.
La planta cementera en cuestión está situada en Toral de los Vados, en la provincia de León:
¿Y a qué viene tanto revuelo?
Cosmos ha pedido autorización a la Junta de Castilla y León para poder incinerar residuos y así optimizar el proceso de fabricación del clinker.
Por lo visto, tenían proyectado valorizar neumáticos, plásticos, lodos de depuradora, harinas y residuos de laboratorio, aunque finalmente parece que solo lo van a hacer con neumáticos y residuos forestales (madera).
Esta medida ha provocado una reacción espectacular en todo El Bierzo y gran parte de la provincia de León. A continuación os pongo una relación de los hechos:
En julio de 2009, la Junta de CyL autorizó la prórroga del plazo de presentación de la documentación del proyecto de coincineración, lo cual no sentó muy bien a los grupos ecologistas.
Como reacción a ésto, dichos grupos comenzaron una campaña de recogida de firmas por toda la comarca, a través de la plataforma Bierzo Aire Limpio con la campaña Salvemos El Bierzo. A día de hoy las firmas recogidas ascienden a 10.500.
Ha sido en los últimos meses cuando más reacción social se ha producido, con varias protestas, charlas informativas y hasta maratones.
Por supuesto, la empresa, la Junta y el alcalde de Toral no se han quedado callados ante las protestas.
¿En qué consiste la incineración, coincineración y valorización de residuos?
La incineración de residuos consiste en quemarlos a altas temperaturas (950 ºC - 1200 ºC) con el fin de reducir su tamaño.
La coincineración y la valorización de residuos van de la mano: con la coincineración lo que se hace es sumar al combustible convencional un residuo orgánico para reducir el gasto (y, por tanto, el coste) del primero; la valorización de residuos, como su propio nombre indica, consiste en el aprovechamiento de un residuo que de otra manera iba a acabar en un vertedero para la producción de energía térmica.
Los residuos que más se utilizan en coincineración son los neumáticos usados, los lodos de depuradora, plásticos... básicamente todo lo que sea una fuente de materia orgánica y dé un poder calorífico aceptable.
¿La oposición tiene una base racional?
En cierto modo, la tiene. La incineración produce emisiones tóxicas de dioxinas y furanos, ambos productos cancerígenos.
Pero...
Un horno de fabricación de cemento trabaja a temperaturas de entre 1400 ºC y 1500 ºC, con temperaturas de llama de hasta 2000 ºC.
La mayor parte de las dioxinas que se producen en una combustión, lo hacen a temperaturas mayores de los 600º C, a partir de productos incompletos de la combustión que en su composición tengan presente el cloro. Y se ha observado que la producción de dioxinas disminuye sensiblemente con temperaturas de combustión alrededor de los 1000 ºC, facilitando la combustión completa de todos los productos. Además, la presencia de catalizadores metálicos y sistemas de enfriamiento brusco en las zonas de postcombustión, limitan todavía más la emisión de dioxinas al medio.
Por tanto, podemos decir que la incineración de residuos en un horno de producción de cemento no produce el mismo nivel de dioxinas que una incineradora convencional y me atrevería a decir que no poduciría más dioxinas que la quema del coque de petróleo solamente (sistema que utilizan todas las cementeras), pero para esta última afirmación no tengo pruebas.
Desmontado el tema de las dioxinas, vamos a por el siguiente: los neumáticos pueden reciclarse en lugar de quemarse. Este es otro de los argumentos que sostiene la plataforma, afirmando que en España se reciclan el 70% de los neumáticos. Mentira.
Es totalmente cierto que debería hacerse con el 100% de ellos... pero no se hace.
En España se generan anualmente 250.000 toneladas de neumáticos fuera de uso, de los cuales solo se recicla el 1,5%, mientras que el 82,8% acaba abandonado en vertederos no siempre controlados.
Dicho todo lo anterior, mi opinión es que se ha querido demonizar el desarrollo de una industria potente en la comarca con una campaña de desprestigio y demagogia, con poco o nada de base científica que lo avale.
Y ahora es cuando me quemáis en la hoguera... ah no, que con eso aumentarían las emisiones de CO2.
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jueves, 23 de diciembre de 2010
Escepticosas 1x01
Ayer, paseando con unos amigos por un mercadillo, me pasó algo que, si no surrealista, se le acerca bastante.
Procedo a explicar los hechos:
Nos acercamos a uno de esos puestos donde venden minerales, pulseras hechas de ellos, colgantes, y esas cosas.
Como ingenieros que somos, de minas en concreto, nos llamó la atención la cantidad de minerales y gemas que había. Y como gente normal, nos llamó la atención la cantidad de colorines que provenía de dicho puesto.
Bueno, retomemos el hilo argumental, que me estoy entreteniendo en minucias: mientras algunos mirábamos las pulseras y los adornos, a uno de mis amigos le llamó la atención un expositor donde había una gran cantidad de péndulos de cuarzo. Él, que de eso sabe mucho, afirmó:
Bueno, retomemos el hilo argumental, que me estoy entreteniendo en minucias: mientras algunos mirábamos las pulseras y los adornos, a uno de mis amigos le llamó la atención un expositor donde había una gran cantidad de péndulos de cuarzo. Él, que de eso sabe mucho, afirmó:
- Ah, esto sirve para encontrar agua.
A lo que yo le contesté:
- ¿Qué dices? ¿Y cómo se supone que vas a encontrar agua con una piedra?
- Pues dicen que cuando encuentras un acuífero, empieza a oscilar.
- Eso es un timo.
En ese momento, el vendedor me miró con cara entre divertida y cómplice, y dijo a mi amigo:
- Claro que sirve para eso, pero si la incrédula dice que no...
Yo opté por no contestar, está claro que afirmando que aquello era un timo, le estaba jodiendo el negocio al señor. Me alejé del puesto y seguí avanzando hacia el siguiente. Mi amigo me alcanzó, y le pregunté:
-Entonces, si con eso pudieras encontrar agua, ¿de qué vivirían los ingenieros de sondeos?
- Bueno, nosotros tenemos una asignatura, Hidrogeología, que no sirve para nada.
En ese momento, y tras tan definitivo argumento, vi que era caso perdido, no merecía la pena seguir tirando del hilo.
En ese momento, y tras tan definitivo argumento, vi que era caso perdido, no merecía la pena seguir tirando del hilo.
Pero él insistió, y me comentó que había leído en El Símbolo Perdido de Dan Brown, no se qué de una energía mental o algo así (no lo recuerdo muy bien, y no se a qué se refería porque no me he leído ese libro).
Yo le dije que no había leído ese libro y que, en cualquier caso, era una novela y que no todo lo que contaba tenía por qué estar basado en hechos reales o ser real.
Él me contestó: “Ya, pero es que a mi esos libros de conspiraciones y misterio me gustan.”
Acto seguido, nos paramos en otro puesto y se puso a mirar unas pulseras de tela que tenían imágenes de una virgen. Y dijo: “Anda, pulseras de la suerte de vírgenes, ¿quién creerá en que la virgen le va a dar suerte y se las pondrá?”
¡Acabáramos! Creer en dios o en una virgen es una gilipollez y los que lo hacen son fanáticos analfabetos, pero creer que con un trozo de cuarzo en forma de cono unido a una cadena podrás encontrar agua no lo es.
Seguimos andando y hablando, y le invité a que viniera conmigo a la próxima reunión de escépticos en el pub, pero declinó la oferta diciendo que él “no era tan listo” como para entender eso y para “ir a esas cosas”. En definitiva, que pensaba seguir creyendo que con un trozo de cuarzo puedes encontrar acuíferos y que lo que escribe el señor Dan Brown es completamente cierto y existen logias y sectas (masones e illuminati) que mueven los hilos del mundo en la sombra. Pero no le toques la religión, que te dirá que es un ateo de los pies a la cabeza.
Todo esto me ha hecho reflexionar un poco.
En primer lugar, me hace preguntarme por qué un ingeniero (de minas, para más inri), con conocimientos más o menos amplios sobre mineralogía y geología (además de hidrogeología, según puedo entender por lo que me dice) puede creer que con un simple mineral con punta y unido a una cadena se puede encontrar un acuífero.
También pensé en ese momento que si con eso se pudiese encontrar agua, con la cantidad de agua que había en el suelo (había estado lloviendo), esos chismes tendrían que estar dando vueltas como locos. Pero luego, aplicando la lógica, pensé que si no estaban dando vueltas era porque el campo negativo de mi aura escéptica bloqueaba su percepción del agua ;-).
Yo le dije que no había leído ese libro y que, en cualquier caso, era una novela y que no todo lo que contaba tenía por qué estar basado en hechos reales o ser real.
Él me contestó: “Ya, pero es que a mi esos libros de conspiraciones y misterio me gustan.”
Acto seguido, nos paramos en otro puesto y se puso a mirar unas pulseras de tela que tenían imágenes de una virgen. Y dijo: “Anda, pulseras de la suerte de vírgenes, ¿quién creerá en que la virgen le va a dar suerte y se las pondrá?”
¡Acabáramos! Creer en dios o en una virgen es una gilipollez y los que lo hacen son fanáticos analfabetos, pero creer que con un trozo de cuarzo en forma de cono unido a una cadena podrás encontrar agua no lo es.
Seguimos andando y hablando, y le invité a que viniera conmigo a la próxima reunión de escépticos en el pub, pero declinó la oferta diciendo que él “no era tan listo” como para entender eso y para “ir a esas cosas”. En definitiva, que pensaba seguir creyendo que con un trozo de cuarzo puedes encontrar acuíferos y que lo que escribe el señor Dan Brown es completamente cierto y existen logias y sectas (masones e illuminati) que mueven los hilos del mundo en la sombra. Pero no le toques la religión, que te dirá que es un ateo de los pies a la cabeza.
Todo esto me ha hecho reflexionar un poco.
En primer lugar, me hace preguntarme por qué un ingeniero (de minas, para más inri), con conocimientos más o menos amplios sobre mineralogía y geología (además de hidrogeología, según puedo entender por lo que me dice) puede creer que con un simple mineral con punta y unido a una cadena se puede encontrar un acuífero.
También pensé en ese momento que si con eso se pudiese encontrar agua, con la cantidad de agua que había en el suelo (había estado lloviendo), esos chismes tendrían que estar dando vueltas como locos. Pero luego, aplicando la lógica, pensé que si no estaban dando vueltas era porque el campo negativo de mi aura escéptica bloqueaba su percepción del agua ;-).
Pero bueno, ya que nos ponemos, voy a buscar las propiedades del cuarzo, a ver si es que mis conocimientos sobre mineralogía son tan pobres que no sé por qué se puede encontrar agua con el cuarzo:
-Propiedades piezoeléctricas
El cuarzo se conoce por sus propiedades piezoeléctricas: cuando se comprime se produce una separación de cargas eléctricas que genera a su vez una diferencia de tensión y, de manera recíproca, reacciona mecánicamente cuando se somete a un cierto voltaje. Este efecto lo convierte en un elemento de gran utilidad para gran variedad de transductores, desde encendedores o mecheros hasta altavoces.
-Comportamiento resonante
Otra característica interesante de un cristal de cuarzo es su capacidad de presentar un comportamiento resonante. De la misma manera que un péndulo o un columpio oscila con una frecuencia propia si, tras darle impulso, se le deja moverse libremente, un cristal de cuarzo sometido a un estímulo eléctrico puede continuar vibrando a una cierta frecuencia (dependiente de la propia naturaleza del cristal), hasta perder ese impulso inicial. Si se mantiene el estímulo de manera periódica y sincronizada, tendremos una señal a una frecuencia extraordinariamente precisa, en lo que podría considerarse la contrapartida electrónica de un reloj de péndulo. Esta aplicación es común en todo tipo de sistemas electrónicos como relojes, microprocesadores, y osciladores.
-Termoluminiscencia
La termoluminiscencia es la capacidad de emitir luz cuando es calentado. Los rayos cósmicos procedentes del espacio producen cambios en la estructura cristalina del cuarzo que se acumulan con el tiempo. Cuando se calienta el cuarzo, la estructura vuelve a la normalidad, emitiendo luz. Cuanto más tiempo ha sido radiado, más luz emite el cuarzo. Al medir las longitudes de onda, y compararlas con elementos ya datados, se puede obtener el tiempo que ha estado expuesto a la intemperie. La técnica arqueológica de fechar cuarzo se le denomina datación por termoluminiscencia.
-Propiedades abrasivas
Se utiliza como abrasivo bajo el nombre de arena silícea, y se considera el abrasivo más usado por su bajo precio. Se lo emplea en la fabricación de lijas, discos o bloques, y, principalmente, en sistemas de abrasión por medio de un chorro de arena a presión.
Esto lo he sacado de Wikipedia.
Pues parece que no, que entre todas las propiedades del cuarzo, la de encontrar agua no aparece.
En segundo lugar, y a raíz del primer punto: ¿por qué mi amigo (y no solo él) prefiere no venir a las charlas de los escépticos y debatir esas ideas?
Por lo que he podido ver, prefiere seguir pensando en poderes mágicos y conspiraciones en lugar de molestarse un poco en buscar información y analizar tales poderes mágicos y tales conspiraciones. Yo he optado por llamar a esto la maldición de la fuente única: solo leer lo primero que cae en tus manos y no buscar más fuentes para contrastarlo.
Pero, ¿dónde queda la curiosidad? Se supone que ese muchacho ha tenido una formación científica, y la sigue teniendo. Entonces, ¿se le ha atrofiado la curiosidad, su capacidad de análisis? En definitiva, ¿después de usar durante 3 años de carrera el método científico para resolver problemas de ingeniería, resulta que no es capaz de aplicarlo a un hecho como el de buscar agua con piedras?
¿Tal es la desidia a la que nos condenan desde el colegio para no ir más allá de lo imprescindible para aprobar una asignatura? (al menos, a los de mi generación, entre los que me incluyo, por supuesto).
Y eso creo que es todo. Solo necesitaba poner orden a mis pensamientos, que siempre vienen y van de forma desordenada y cuando menos me lo espero.
Por cierto, que el señor vendedor me llamó incrédula como si fuese algo malo. Yo no me lo tomé como un insulto en absoluto, si no como un halago.
Recomiendo fervientemente leer, aunque no es lo mismo: Cristaloterapia, ¿curan los minerales?
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