jueves, 22 de noviembre de 2007

De CO2 a biocombustible, con algas


En la Universidad de Alicante han creado el primer dispositivo capaz de sintetizar el CO2 para convertirlo en combustible a partir de algas.
Este proceso tiene una novedad: es rentable, ya que, a parte del combustible, se obtienen otros subproductos igualmente aprovechables en el mercado, como son la celulosa y productos químicos útiles en farmacia.


Es un dispositivo único en el mundo, ocupa tres veces menos que cualquier sistema industrial y cultiva microalgas de manera intensiva.

El proceso consiste en la recolección de algas del mar para su posterior almacenamiento en un tanque con agua de mar, donde se inyecta el CO2.
Mediante centrifugadoras, las algas con el CO2 se convierten en biomasa, que luego se convierte en combustible, y aparecen los otros subproductos (celulosa y productos químicos).

Las ventajas de este proceso, según uno de los responsables del proyecto, es que su eficiencia en el mercado es diez mil veces superior a cualquier otro tipo de cultivo ecológico actual, ya que ocupa una superficie diez mil veces menor y es 365 veces más rápido, ya que no se regenera pasado un año como los que se conocen hasta ahora.

Se calcula que, al año, este dispositivo (instalado en la universidad, con limitaciones) podría capturar ocho o nueve mil kilos de CO2, alrededor de 10 kilos al día.


El circuito funcionaría con agua de mar, con agua de desalinizadoras o con agua dulce y solo se pierde un 4-5%, que es el que se renueva para evitar el estancamiento.
Entre las algas se seleccionan entre 25.000 y 30.000, las especies más comunes en el mar.


En
Electrónicafacil.

lunes, 19 de noviembre de 2007

"En un país multicolor..."



Parece ser que las abejas son buenas indicadoras del nivel de contaminación ambiental.

El uso de colmenas para medir el nivel de contaminación ambiental se está extendiendo por Europa por ser un recurso ecológico y poco costoso y ya se está implantando en España.


Los insectos funcionan como bioindicadores. Cuando salen a recoger polen regresan con partículas pegadas a sus pelillos, esas partículas no son más que polen y, lo que nos interesa ahora: los metales pesados y las partículas contaminantes que se encuentran en suspensión en el aire.


Además, el polen que recogen las abejas sirve para averiguar en qué lugar han estado y relacionarlo con el nivel de contaminación por la presencia de metales pesados.


El proceso consiste en recoger las abejas vivas, el polen de 15 días y néctar una vez al mes, se congelan el polen y el néctar y se envían a la Universidad de Bolonia para su análisis.

Así se puede confeccionar un mapa de la zona muestreada con las diferentes áreas y sus diferentes contaminantes.

Por ahora, la empresa que realiza estos trabajos solo analiza los metales pesados y la presencia de pesticidas, pero no se descarta ampliar el muestreo a dióxido de azufre o incluso elementos radiactivos.


Una empresa británica pretende patentar el uso de estos insectos para inspeccionar el contenido de los equipajes en aeropuertos.


Visto en
Electrónicafacil.