Hace ya casi cinco meses que no escribo nada... y tengo mono, el problema es que no se sobre qué escribir.
No lo voy a negar, estoy desilusionada: no con mi carrera, que quizá me guste más ahora que cuando la empecé, sino con el mundo.
Cuando decidí crear Intentando cambiar el mundo, lo hice con la ilusión de precisamente eso, cambiar el mundo con mi profesión, porque creía que era posible.
Ahora ya no estoy tan segura.
En los últimos meses todos hemos sido testigos de despropósitos, catástrofes y sinsentidos tales como timos fotovoltaicos (yo sigo sin tragarme que sean errores de medida, señores de Red Eléctrica), concesiones mineras que están más allá de ser ilegales y pasan a ser directamente atentados contra la naturaleza, vertidos que tardan meses en ser frenados, manifestaciones en contra de la construcción de un almacén de residuos nucleares (la mayoría engañando a los viejecitos del pueblo, o sobornándolos con merendolas), una línea de alta tensión que podría tener un trazado alternativo pero que al político de turno no le sale de los cuernos cambiarlo... y un largo etcétera.
Pero lo que más me ha indignado, con diferencia, es la Cumbre de Copenhague, para eso ni siquiera tengo palabras porque no me gusta emplear un vocabulario soez en textos más o menos formales. Solo puedo expresar la indignación que me producen los políticos llamándoles sinvergüenzas, por ir con un montón de promesas bajo el brazo para solamente hacerse la foto (me recuerda al "Fulanito estuvo aquí") y dejar constancia de que estuvo en el sarao, pero ni aportó nada nuevo ni ayudó a que los demás llevasen a cabo sus ideas.
Me indignan las políticas de paridad, porque así solo se fomenta la imagen de mujer florero (está aquí porque no queda más remedio, no por lo que vale). Me indignan los sindicatos, porque ya no representan al trabajador. Me indigna la corrupción y que a los corruptos no los ajusticien públicamente para dar ejemplo (por aquello de "cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar").
Por todas las razones arriba descritas he dejado de escribir, porque he perdido la fe en la humanidad, porque no creo que sea posible un cambio a mejor, porque creo que el futuro solo nos depara guerras, hambre, miseria.
Cuando se me pase el pesimismo volveré a escribir, espero.
miércoles, 16 de junio de 2010
sábado, 23 de enero de 2010
El Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas demanda a España por la concesión de los cielos abiertos de Laciana
No es la primera vez que trato este tema en Intentando cambiar el mundo, en esta entrada ya se comentaba la situación de dudosa legalidad de los cielos abiertos de Laciana.
Pues bien, esta semana se ha conocido la noticia de que:
¿Y vosotros qué opináis? ¿Es legítimo explotar un entorno natural hasta el extremo de destrozarlo por completo si con ello el beneficio económico es muy alto? ¿Es posible un modelo de minería sostenible? ¿Somos todos los mineros iguales o tenemos tan mala fama por actuaciones como ésta?
Espero vuestros comentarios.
Pues bien, esta semana se ha conocido la noticia de que:
Las autoridades europeas han decidido demandar al Estado español ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas por las irregularidades que supuestamente ha cometido la Junta de Castilla y León durante la evaluación ambiental de las explotaciones mineras a cielo abierto de MSP, ahora Coto Minero del Sil, en Laciana.En esa misma noticia también se puede leer:
Son muchas las conclusiones del Ejecutivo de la UE para denunciar la ilegalidad de estas explotaciones, al no haberse aplicado las directivas de Evaluación de Impacto Ambiental ni de Hábitats, teniendo en cuenta que en la zona sobreviven a la extinción especies prioritarias como el oso pardo cantábrico y el urogallo.En esta otra noticia, se puede leer:
[...]la Junta, sabiendo que los procesos de evaluación ambiental correspondían a proyectos enmarcados en suelo altamente protegido, no tuvo en cuenta de qué manera afectaban a su entorno más cercano, desvirtuó las posibles consecuencias sobre el medio al cursar las explotaciones de forma separada sin valorarlas como un todo y, por último, no tuvo en cuenta que, al ser una actividad negativa para el medio, no se trata de una suma de proyectos, sino una multiplicación de sus efectos.
Las reacciones en la comarca de Laciana fueron ayer unánimes en defensa de la minería de exterior bajo el argumento de la «necesidad social» de mantener esta actividad, directamente vinculada a las explotaciones subterráneas.Y en esta otra:
España ya ha recurrido la demanda presentada por la Comisión de las Comunidades Europeas ante el máximo órgano jurisdiccional europeo por las supuestas infracciones cometidas en la tramitación de concesiones mineras a cielo abierto en suelo altamente protegido de la comarca leonesa de Laciana.Yo no voy a entrar en quién tiene razón y quién no, porque creo que ya está bastante claro. La minería debe ser lo más respetuosa posible con el medio ambiente, los proyectos mineros no solamente se tienen que regir por aspectos económicos sino que se deben regir conjuntamente por aspectos económicos y ambientales.
La Consejería de Medio Ambiente asegura que todos los proyectos incluidos en la demanda han sido tramitados conforme a la normativa en vigor «en su momento de aprobación».
¿Y vosotros qué opináis? ¿Es legítimo explotar un entorno natural hasta el extremo de destrozarlo por completo si con ello el beneficio económico es muy alto? ¿Es posible un modelo de minería sostenible? ¿Somos todos los mineros iguales o tenemos tan mala fama por actuaciones como ésta?
Espero vuestros comentarios.
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