martes, 4 de noviembre de 2008

El crudo de petróleo

Hace tiempo que me ronda la idea de colgar mis apuntes en la red para que el que quiera se beneficie de ellos, pero por supuesto que este blog no es todo lo técnico que debería y no creo que cambiar el estilo a estas alturas sea lo más adecuado.
Por lo tanto, he refinado la idea: crearé entradas a partir de mis apuntes, pero de manera sencilla (y simplificada) para que todo el mundo pueda acceder y entender los temas técnicos de los que van a tratar los artículos.


Y para empezar con esta serie, echo mano de los apuntes de Tecnología de Combustibles I, conc
retamente el tema de combustibles líquidos: el crudo de petróleo.


El crudo de petróleo es una mezcla compleja de hidrocarburos y de muchos otros componentes unitarios, mezclados en distinta proporción, dando lugar a un líquido que adquiere desde tonos verdes, hasta el color negro.
El crudo está compuesto por hidrocarburos de hasta 50 átomos de carbono.
La principal fracción del crudo son los hidrocarburos líquidos, ya que los sólidos y los gases están disueltos en esta fracción. Por lo que podemos decir que el crudo no se compone únicamente de hidrocarburos líquidos, sino también de sólidos y gases.

Con respecto al origen del crudo, hay varias teorías, pero dos corrientes principales: origen inorgánico u origen orgánico.

Una de las teorías
que defienden el origen inorgánico del crudo es la de Engler: propone una formación del crudo a partir de una reducción de CO2 con metales, formando carburos. Los carburos a su vez darían lugar a los hidrocarburos que componen el crudo.
La teoría que defiende el origen orgánico del crudo es la más extendida: establece el origen del crudo similar al origen del carbón, grandes acumulaciones de animales y vegetales, en este caso microscópicos y marinos (fitoplancton y zooplancton), a los que se añaden restos de algas y seres marinos superiores (peces).


El entorno geológico es muy importante en la formación del crudo y tiene que cumplir una serie de características: las rocas madre, que son las que sirven como almacén primario a la materia orgánica acumulada y que es donde se forma el crudo han de ser arcillosas o pizarras (rocas impermeables que no dejen escapar el crudo, principalmente); las rocas almacén, que son las que contienen el crudo una vez formado y deben tener una gran porosidad para contenerlo en su seno, por tanto son
rocas areniscas o calizas; las rocas coberteras son aquellas que impiden que el crudo (y el gas disuelto en él) escapen de las rocas almacén, son rocas impermeables. En resumen: una vez formado el crudo sobre la roca madre, éste migra hacia la roca almacén y queda embebido en ella, mientras que las rocas coberteras impiden que se escape o se evapore.

En los yacimientos de crudo existen capas de distintos componentes: una capa superior formada por gases separados de la mezcla, en la propia roca almacén (recordemos que tiene gran porosidad) y una capa de agua salada por debajo del crudo.


Nota: esto solo es la introducción de una serie de artículos sobre el crudo de petróleo.
Crédito de la imagen

jueves, 23 de octubre de 2008

El camino sigue y sigue...

Los frikis de verdad, ya sabrán a qué viene el título. A los que no lo sepan, les recomiendo leer El Hobbit, de J.R.R. Tolkien (y seguir con El Señor de los Anillos, si no es mucho pedir).

Hace apenas un mes que comenzó el curso y este año es todo un reto. Empezar segundo hace ver las cosas de otra manera: ¡estás a mitad de la carrera!
El primer año es el de las tortas, el segundo año es el de los arreglos, pero ¿y el tercero?

En base a mi experiencia personal, puedo asegurar que el primer año no reaccioné hasta junio y, evidentemente ya era muy tarde. Cambio de vida, de domicilio, de responsabilidades (aparecen, que no es poco). En bachillerato nunca estudié más allá del día antes, como mucho dos días antes del examen (cuando estudiaba) y así iba salvando la situación, a veces incluso sacaba nota. Pero llega el primer parcial, crees que vas sobrado y ¡ZAS! con un poco de suerte poner el nombre vale un punto.

En el segundo año cambian los objetivos: aprobar todo lo que se pueda sin morir en el intento. Se consigue liquidar primero con un saldo más o menos positivo. También hay decepciones, empiezan a aparecer las asignaturas que intuyes que te van a ocupar más de un año (o dos, o tres...) y también las asignaturas del pánico, éstas son las que con solo nombrarlas entran sudores fríos y siempre te rajas dos días antes del examen.

Y sin apenas darte cuenta, llega el tercer año y empiezas segundo. Es la mitad del camino, muchas asignaturas son prácticas y van a tener una aplicación real (aplicación de la que no te acordarás cuando empieces a trabajar, pero que tendrás que recordar si no quieres engrosar las listas del paro). Es cuando realmente empieza a gustarte la carrera que has escogido (o cuando te das cuenta de que no es para nada como la habías imaginado). Hay que empezar a pensar en qué te gustaría trabajar, pero antes de nada te sorprendes pensando en el proyecto de fin de carrera, en cómo narices lo vas a hacer y dónde.
O piensas en viajar, conocer mundo, incluso piensas en estudiar en un país extranjero.
Y ahora es cuando llega la realidad y te patea el culo: no tienes un duro, por lo tanto ni viajes, ni mundo, ni estudiar fuera. Acaba cuanto antes y ponte a trabajar, pringao. Papá y mamá no van a estar siempre ahí para darte el dinero sin preguntas, de hecho es posible que estén haciendo un esfuerzo titánico para darte una educación mejor que la que ellos tuvieron. No seas idiota y aprovéchalo, es la mejor manera de la que puedes "pagarles" todo lo que están invirtiendo en tí.